Música: entrevista a Maceo Parker
"El funk es tiempo de fiesta"
El notable saxofonista actúa mañana en el Festival Telecom 2007, que se inicia hoy en el Auditorio Buenos Aires.
Por: Guillermo Zaccagnini
Los conciertos de Maceo Parker nunca duran menos de dos horas y cuando el saxofonista está inspirado, alcanzan las tres y un poco más. Parker apenas se toma vacaciones -"¡sólo cuándo se me acaban las fechas!"- y visita una y otra vez cada país. Así que unos días antes de este fin de semana uno vuelve a escuchar sobre su funk tántrico por enésima vez. Rinde o cae bien, por algo vuelve. Veamos. 001-252 mhm-mhm-mhm-mhm como marca Susana y Maceo atiende el celular. "Me gusta trabajar y punto. No me importa mucho con quién. Sólo quiero un lugar donde poder tocar, quiero mi patio de juegos. Todos los entertainers te van a decir lo mismo. Amamos lo que hacemos, especialmente yo".
Parker -saxofonista y no tiene nada que ver con Charlie- está y estará asociado de por vida con James Brown. En los sesenta, el padrino del funk lo aceptó en su banda luego de que Melvin, hermano de Maceo, lo pusiera como condición para tocar. Yo, Melvin, toco la batería para vos, pero vos tenés que aceptar a mi hermanito como saxofonista. "¿Tenés saxo barítono?", le pregunto la esfinge. "Sí", mintió el joven. Así, nuestro entrevistado de hoy, comenta que no pensaba quedarse tanto. Pero lo hizo, y en momentos clave para la carrera de Brown. "Mirá, eso fue como ir a la escuela. Los puntos característicos de la música de James se construyeron en un período... Y yo estuve ahí". Pero cuando te graduás, podés hacer una maestría. Así comenzó a tocar con George Clinton. Con Bootsy Collins. Con Prince. Con. Con. Con. "Estuvo buenísimo tocar con James, yo era muy joven todavía, me trataba de enseñar puntualidad, presencia, como vestirme correctamente. George era diferente, no le importaba la ropa que usaba, esas cosas. Prince... Prince es un amor. Y ahora puedo hacer un poquitito de James, un poquitito de George, algo de Bootsy Collins". Ahá. "¡Y un poquitito de lo mío!".
Lo suyo es el vivo. De hecho, el mejor disco de su carrera es, tal vez, Life on Planet Groove (1992), grabado, claro, en vivo. "Cuando estoy en el estudio trato de tener el mismo ambiente que cuando toco en vivo. Cuando tocás en vivo tenés más libertad, vas, venís, estirás esto, estirás lo otro. No tenés que quedarte en el molde, hacés lo que querés". Estirar, ¿ven? Funk tántrico. Liberar y hacer liberar endorfinas durante un largo rato. "Hombre, la gente necesita ser entretenida. Con lo que hacemos los sacamos un poco de la lucha diaria, ya sabés, un escape al día a día. Cuando das un buen concierto la gente se siente bien, baila, se pone contenta. Amo eso". Entonces, su permanencia en la música deviene de su capacidad para enfiestar al público. "Mientras a la gente que guste bailar, el funk va a gustar. El funk, para mí, es tiempo de fiesta. No importa si no tenés la corbata adecuada. Funk es no pensar en el después, es tiempo de fiesta ahora. Pi, pi, pi, pu-rururein... Eso es lo que el funk me dice a mí. Fiesta".
Parker -saxofonista y no tiene nada que ver con Charlie- está y estará asociado de por vida con James Brown. En los sesenta, el padrino del funk lo aceptó en su banda luego de que Melvin, hermano de Maceo, lo pusiera como condición para tocar. Yo, Melvin, toco la batería para vos, pero vos tenés que aceptar a mi hermanito como saxofonista. "¿Tenés saxo barítono?", le pregunto la esfinge. "Sí", mintió el joven. Así, nuestro entrevistado de hoy, comenta que no pensaba quedarse tanto. Pero lo hizo, y en momentos clave para la carrera de Brown. "Mirá, eso fue como ir a la escuela. Los puntos característicos de la música de James se construyeron en un período... Y yo estuve ahí". Pero cuando te graduás, podés hacer una maestría. Así comenzó a tocar con George Clinton. Con Bootsy Collins. Con Prince. Con. Con. Con. "Estuvo buenísimo tocar con James, yo era muy joven todavía, me trataba de enseñar puntualidad, presencia, como vestirme correctamente. George era diferente, no le importaba la ropa que usaba, esas cosas. Prince... Prince es un amor. Y ahora puedo hacer un poquitito de James, un poquitito de George, algo de Bootsy Collins". Ahá. "¡Y un poquitito de lo mío!".
Lo suyo es el vivo. De hecho, el mejor disco de su carrera es, tal vez, Life on Planet Groove (1992), grabado, claro, en vivo. "Cuando estoy en el estudio trato de tener el mismo ambiente que cuando toco en vivo. Cuando tocás en vivo tenés más libertad, vas, venís, estirás esto, estirás lo otro. No tenés que quedarte en el molde, hacés lo que querés". Estirar, ¿ven? Funk tántrico. Liberar y hacer liberar endorfinas durante un largo rato. "Hombre, la gente necesita ser entretenida. Con lo que hacemos los sacamos un poco de la lucha diaria, ya sabés, un escape al día a día. Cuando das un buen concierto la gente se siente bien, baila, se pone contenta. Amo eso". Entonces, su permanencia en la música deviene de su capacidad para enfiestar al público. "Mientras a la gente que guste bailar, el funk va a gustar. El funk, para mí, es tiempo de fiesta. No importa si no tenés la corbata adecuada. Funk es no pensar en el después, es tiempo de fiesta ahora. Pi, pi, pi, pu-rururein... Eso es lo que el funk me dice a mí. Fiesta".


Comentarios