Música: entrevista a La Locomotora Negra


"Tenemos la vocación de popularizar la imagen del jazz"

La banda catalana rinde su particular homenaje a los clásicos del cine en su nuevo disco '35 anys/35 mm-A day at the Movies'

Ha llovido mucho desde que en 1971 la orquesta de jazz de La Locomotora Negra editara su primer trabajo discográfico aunque su pasión y su afición a este estilo musical nacido en Nueva Orleans se mantienen intactas. Esta dilatada tradición vive ahora un nuevo capítulo con la publicación del álbum 35 anys/35mm-A day at the Movies, un sentido homenaje a los clásicos del mundo del cine para el que la orquesta cuenta con la colaboración de la cantante norteamericana Kathy Autrey, los bailarines de claqué Guillem Alonso y Rosa Font y el grupo de bailarines de lindy hop, los Barcelona Jazz Cats. Ricard Gili, líder de La Locomotora Negra repasa alguna de las claves de su jazz y reclama más protagonismo de este estilo musical en las programaciones culturales de la ciudad. La orquesta actuará el próximo mes de febrero en el Palau de la Música Catalana junto con La Vella Dixieland Barcelona.

-Me llama especialmente la atención que, a pesar de ser una de las bandas locales con más tradición en el mundo del jazz, los miembros de La Locomotora Negra sigan sin tener la música como prioridad profesional principal. ¿A qué se debe?
-Es un planteamiento que se hizo de entrada en base a los planteamientos individuales de cada uno de nosotros. Quizá, en un momento dado, alguien hubiera preferido profesionalizarse, en cambio, hay otros a los que les cuesta más llegar a este punto amateur o semiprofesional en el que nos encontramos ahora, así que tuvimos que llegar a un consenso.

-Es decir que responde a la voluntad mayoritaria de los integrantes de la banda…
-Sí. También te digo que el hecho de no ser profesionales nos ha permitido sobrevivir durante todo este tiempo porque una orquesta de jazz nunca ha podido mantenerse muchos años. De hecho, las grandes orquestras de jazz que hay en Cataluña se montan para hacer conciertos concretos o actúan esporádicamente porque profesionalmente una orquesta es muy cara de mantener.

-¿También es un freno a la calidad?
-Claro, no es lo mismo dedicarte a algo de forma amateur que hacerlo de una manera más profesional. Eso influye, pero bueno, había que tomar decisiones.

-¿Estas dificultades afectan al sector del jazz más local o es una visión internacional?
-Pasa en todos los rincones del mundo. En la época en que el jazz era una música de consumo, en los años 30 o 40, era mucho más fácil vivir de ella. Pero ahora las cosas han cambiado, el jazz es un estilo que entra más en salas de conciertos, clubs más pequeños, en algunos festivales y en ocasiones muy concretas. Es difícil que, con estas condiciones, una orquesta de jazz pueda vivir sólo con eso.

-¿Actualmente el jazz es un estilo musical minoritario?
-Que el jazz sea minoritario es, en estos momentos, una cuestión estadística. También te puedo decir que el jazz, tal y como lo planteamos nosotros, no es ni mucho menos un estilo minoritario, al contrario, es un estilo popular desde su nacimiento en Nueva Orleans. Lo que pasa es que con la presencia de otra música y también por otro tipo de razones, este espacio popular está ocupado por otro tipo de música con intenciones mucho más comerciales. Además, la imagen que la gente tiene ahora del jazz es completamente distinta a la que se tenía hace sesenta años.

-¿Qué ha cambiado?
-Antes el jazz se entendía como una música divertida, popular y bailable y ahora se ve como algo más intelectual, de vanguardia o de experimentación. Automáticamente, esta imagen recorta su convocatoria.

-¿Cuando dice que hay otras músicas que copan el espacio comercial con fines distintos es por qué el jazz no ha tenido nunca ese apoyo por parte de instituciones culturales?
-Actualmente no lo tiene. La empresa privada da apoyo a músicas más modernas como el pop, o el rock. Por lo que respeta a la ayuda de instituciones públicas, quizá exista más a título individual, pero está claro que a todos no llega. También creo que el jazz no vende porque no hay promoción.

-Y eso que ustedes definen su jazz como una música con un estilo más bailable y comercial…
-Comercial en el buen sentido de la palabra. Nosotros no queremos hacer dinero fácil con la música, no nos gusta. Lo que nos gusta es un tipo de música que tiene su origen en la comunidad afroamericana de Nueva Orleans con el objetivo popular de que la gente se lo pasara bien con esta música. A nosotros nos gusta este tipo de jazz, que es el que hacemos y con el que hemos conseguido cierto público.

-Una definición del jazz que contrasta con la imagen que antes comentaba que tiene la gente de este estilo musical

-Sí, pero eso pasa en muchos ámbitos, Por ejemplo, en el cine. Hay cine comercial bueno y también existe un tipo de cine comercial horrible. También hay un cine experimental que se pasa en salas más pequeñas y que si no es con una subvención, no funciona. El campo de las artes en general tiene cosas para un público mayoritario, en el que es cierto que muchas tienen un nivel muy bajo, y hay otras cosas que funcionan muy bien.

-¿El jazz es un estilo a tener en cuentas en la sesiones de musicoterapia?
-No sé si tiene vocación terapéutica pero te puede asegurar que funciona. Mi madre siempre decía que era imposible estar triste teniendo esta música de compañera. Es una música con una vitalidad y una alegría importantes. Es como el blues, por ejemplo, que sale gracias a una clase social puteada y que, conscientes o no, ayudaba a sacar toda la pena que tenían dentro. ¡Y funcionaba!

-¿Cómo vivieron desde aquí el huracán Katrina que afectó directamente a la cuna del jazz, Nueva Orleans, hace un par de años?
-Nos afectó mucho. Primero a nivel humano, y después porque el jazz se vio envuelto en un problema muy serio que ha tenido sus consecuencias. Ha habido un momento en el que el jazz ha quedado paralizado en Nueva Orleans y ahora se está recuperando, pero muy lentamente. También ha tenido efectos de una cierta expansión por parte de músicos que han tenido que dejar la ciudad e ir a tocar a otros sitios. Dicen que Nueva Orleans difícilmente será lo que fue ya que se ha roto la trama cultural que aguantaba toda esta música.

-Volvamos al terreno positivo. Su ejemplo es prácticamente excepcional dentro del jazz catalán, empezaron siendo cinco integrantes ahora son dieciséis tras 35 años de tradición musical con diez discos editados. ¡Tienen motivos de sobras para estar contentos!
-Sí, básicamente nosotros somos gente aficionada al jazz y nos gusta que la gente conozca el jazz. Está la satisfacción de tocar, pero también hay una vocación de dar a conocer una imagen más popular del jazz. Que la gente compre discos y conozca a los grandes nombres del jazz de primera o segunda mano. De ahí que hayamos creado también una fundación, la Fundación Jazz Classic, para dar a conocer estos valores.

-También lo hacen a través de su nuevo disco en el que aúnan dos mundos, muchas veces confluyentes, como son el del cine y el de la música negra
-Ha sido una experiencia divertida y singular y nos ha permitido ser conscientes de las vidas paralelas que han llevado siempre el jazz y el cine y de esta alimentación mutua con la que se han desarrollado a lo largo de estos años. El jazz ha dado al cine muchos ambientes o personajes mientras que el cine ha creado muchas bandas sonoras que han servido para alimentar los repertorios de las grandes orquestas de jazz.

http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080124/53429384001.html

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