Arte: entrevista a Marcos Chaves
«Sólo con mostrar al espectador el revés de las cosas, el artista hace política»
Por Javier Díaz-Guardiola
Están todos los que son, aunque no necesariamente hay que atender al programa oficial. Brasil desembarca en ARCO y alguna galería privada, ajena a la feria, ofrece alguna jugosa sorpresa. Blanca Soto trae a Madrid el trabajo último de Marcos Chaves (1961), uno de esos «grandes desconocidos» del arte de este país, al menos en España, pero uno de sus artistas más representativos.
- Esta exposición de Madrid no es más que la punta del iceberg del trabajo de Marcos Chaves.
- Es cierto. Es sólo una parte de mi trabajo, pero aquí se pueden encontrar algunas pistas de cuáles son mis preocupaciones. Desde siempre me han interesado las cosas cotidianas del día a día, los objetos simples, los tópicos, las cuestiones incluso más obvias. Lo que yo hago es intentar dar un giro a todas estas cosas, dotarles de un nuevo significado. En esta muestra concretamente, utilizo la cinta señalizadora que emplea, por ejemplo, la policía para disuadir a la gente de traspasar un lugar. A la vez, se trata de una señal de orientación, pero, en este caso, yo le doy un giro. La primera obra que hice así fue una habitación en la que toda la superficie estaba cubierta con la cinta. La sensación de seguridad que suele transmitir se convertía en lo contrario. En Madrid, el proyecto es nuevo, y fue muy interesante contar con la arquitectura del espacio, con los ángulos de sus sala. Al mismo tiempo, aquí se presentan unos «cuadros» que son pictóricos, pero que no son pintura, y que forman parte de un proceso. Cuando entras en la sala intervenida, la sensación que te da es la de pérdida del horizonte. Con el proyecto anterior me propuse captar esta sensación haciendo fotos, pero el resultado no me acababa de convencer. Durante varios años estuve haciendo pruebas, con lo que la obra empezó a ganar autonomía y se convirtió en algo diferente. Esta exposición es una parte de mi trabajo y el resultado de una nueva experiencia.
- Considera que con el humor, con los objetos cotidianos, con la cultura popular se puede hacer arte político. ¿Qué tipo de mensaje se puede transmitir?
- Creo que el artista hace política cuando le muestra a la gente que las cosas pueden verse de una forma diferente. Y también considero que el humor puede utilizarse como arma política. Algunas de mis intervenciones urbanas se han desarrollado en ese sentido.
- Ahora que lo menciona, en su labor ha habido una tendencia en estos años a trabajar en el ámbito público más que a preparar exposiciones para museos o galerías.
- Es cierto. Estoy intentando hacerme sendero por nuevos caminos, pero no es tan fácil. En el caso de las cintas, por ejemplo, yo empecé a interesarme por ellas cuando me pidieron que hiciera una obra para la principal estación de metro de Río de Janeiro. Fue un encargo del Museo de Arte Moderno, y me supuso plantearme qué podía hacer en un lugar por el que pasaba tanta gente. Eso me llevó a pensar en un código común que todo el mundo conociera. A la vez me gustaba mucho ese contraste de colores entre el amarillo y el negro. Me interesa mucho el espacio público. Acabo de llegar de Finlandia, donde he hecho una exposición en Helsinki con una obra dentro de su centro de arte contemporáneo y otra fuera de él utilizando la misma cinta. La fachada del museo está decorada con pilares blancos simétricos muy similares a los de los aparcamientos, por lo que coloqué la cinta a su alrededor. El resultado final era algo que, por una parte, resultaba familiar, pero a la vez era de alguna manera extraño y gracioso.
- Es Lula Wanderley quien apunta que el verdadero trabajo de Marcos Chaves es el de caminar y ver cosas por la calle, que las obras son sólo «accidentes» de ese proceso.
- ¿Por qué no? Mi estudio es mi propia casa y yo colecciono cosas, nada en concreto, sino incluso todo lo que puedo captar con mis ojos y con mi cámara. En este caso, lo que he visto en la calle es esa cinta amarilla y negra, este material que en Brasil la gente utiliza cuando quiere proteger el espacio frente a su casa. Ha habido algunos comentarios que relacionaban la instalación con el construccionismo tradicional de Brasil y el modernismo, con la penetrabilidad del arte. Cuando yo realicé la obra pensé mucho en la geometría, pero a la vez en el azar, en la geometría del ajedrez. Intenta ser una obra óptica incluso un poco dadá y algo pop. Pero lo importante es de dónde viene la inspiración.
- Tiene una colección de bancos de la calle, y otra de carritos ambulantes. Quería preguntarle por esa dependencia del objeto y cómo se refleja en su obra.
- Me gusta mucho lo que acabas de decir porque, en Río, donde vivo, la vida en la calle es muy importante, y eso es trascendental para mi trabajo. Estos bancos y pequeñas banquetas que colecciono, la gente los pone en la calle, que es donde habitan: los porteros tienen los suyos; las personas que venden lotería ilegal también... Todo el mundo vive en la calle y mucha gente que no tiene trabajo tiene sus propios bancos y taburetes viejos, que, cuando se les rompen, los arreglan con remiendos, por lo que son muy personales. A mí me encanta la idea de esa vida de los objetos, que es la vida de la ciudad. Yo empecé a coleccionarlos y creo que así comencé una nueva obra, porque lo que yo hacía era cambiárselos a la gente por uno nuevo para volver al mismo sitio en cinco o diez años y cambiarlo de nuevo. Algunos son comprados y otros me los han regalado. El resultado final es la obra Lugar de Sobra, que, por una parte, significa sitio libre, pero por otra hace alusión a que hay suficiente espacio, como mi país, que es un país enorme pero está muy restringido. Esta obra habla de cantidad, pero a la vez de exclusión.
- Comenzó a formarse como arquitecto; sus primeros proyectos fueron pictóricos; ha trabajado con el diseño... Todo eso se ve aquí.
- Yo pensaba que esto no iba a pasar, que mis orígenes volvieran a mí, pero ha sucedido. Esta exposición ha remarcadolo que tengo que ver con el dibujo y la pintura. Debo decir que durante mucho tiempo me he resistido a ello, pero no podía evitar que los resultados fueran concluyentes. De alguna forma, creo que la fotografía me ha ayudado mucho a pensar acerca de la vida, el color y la geometría.
- ¿Duchamp o Beuys?
- Los dos.
- ¿En qué orden?
- El cronológico. Duchamp es el padre... Bueno, no: Duchamp es el abuelo y Beuys es el padre. Entre los hijos, Bruce Nauman.
- ¿También usted?
- Desde luego. Duchamp inició eso de darle la vuelta a los objetos, buscar la belleza de las cosas simples, en el contexto y el concepto. Beuys trata la cuestión en un ámbito más social, utilizando diferentes herramientas entre las que se incluyen diferentes tipos de percepción. Bruce Nauman también utiliza las cosas simples en su forma de trabajar. Hay una frase suya muy buena. Él decía que todos los artistas trabajan en su estudio, así que cuando estoy en mi estudio estoy trabajando y cuando me pregunto allí qué estoy haciendo, estoy trabajando porque estoy en mi estudio. Para mí, cuando estoy andando por la calle estoy trabajando. Yo trabajo de esa manera.
- Ahora con ARCO se va a producir un desembarco del arte de su país en Madrid. ¿Existe un arte brasilero?
- El arte contemporáneo no entiende de naciones. Existen los contextos. A la gente de mi generación nos influyó mucho el neoconcretismo, con Oiticica, Lygia Clarck, Lygia Pape... Pero es ridículo decir que tenemos una tradición en arte contemporáneo. Tenemos la Bienal, que empezó en 1951, pero los intercambios y la globalización llevan ocurriendo en Brasil desde hace más de 60 años.
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