Arte: Un recorrido por ARCO con la realeza
Antes de que abra las puertas al gran público, los Reyes de España visitaron la gran Feria Internacional, que este año expone más pintura y fotografía
Por Alicia de Arteaga
Enviada especial
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MADRID .- La esperada visita de los reyes ha sido discreta, sólo entre profesionales y antes de que ARCO abra las puertas al gran público. Escoltados por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, Gilberto Gil, ministro de Cultura de Brasil y Lourdes Fernandez,directora de la feria, Juan Carlos y Sofia cumplieron con un recorrido pautado de 90 minutos con escalas estratégicas en las galerías de la paulista Luisa Strina, las madrileñas Helga de Alvear y Juana de Aizpuru y en el stand del IVAM, donde la siempre energética Consuelo Ciscar, gran amiga de la Argentina, conversó con doña Sofía, interesada en el arte contemporáneo y, en especial, en la obra del ya legendario Equipo Crónica.
El apoyo de sus majestades a la la feria de arte indica que para España este ruedo atractivo y variopinto constituye el eje de una politica de Estado. Juana de Aizpuru, fundadora de ARCO en los tempranos ochenta, recordaba anoche que en un principio hacer una feria consagrada al arte contemporáneo sonaba a sueño, a una utopía total en los tiempos de la transición.
Sin embargo, las autoridades de Madrid y aquel visionario que fue el alcade Tierno Galván, eternizado para siempre como el padre de la movida , creyeron en ella y encendieron la antorcha. No existían, entonces, ni el Reina Sofia, ni el Thyssen, ni el Guggenheim de Bilbao, ni el Musac de León, ni Caixa Forum, ni Casa Encendida, ni el Matadero, el útlimo eslabón de la cadena, ubicado a 10 minutos de marcha del Reina Sofía en la zona Sur de la ciudad, donde hasta hace 15 años funcionaba el Liniers madrileño y ahora es un centro multimedia fabuloso intervenido por la obra de dos artistas del Brasil y con un potencial enorme destinado al arte interactivo. Hay una España antes y después de ARCO.
Tambien la llegada de Brasil marca un punto de inflexión. Asi lo dijo Gilberto Gil en perfecto español durante la comida ofrecida por el Alcalde Ruiz Gallardón en el Palacio de Congresos.
Don Gil -no con calza verdes, sino con largas rastas y traje oscuro- celebró la enorme creatividad de sus compatriotas, habló de la prioridad que la creación tiene en su país y de la enorme oportunidad que representa estar en la vidriera de ARCO. Y lo es. Los suplementos de El País y de ABC se apoderan del discuros de Oswald de Andrade, teórico brasileño que le puso nombre a la apropicación del arte europeo por parte de los artistas de ese país: la Antropofagia, cuyo ejemplo cumbre es bien conocido por los porteños: Abaporu, obra de Tarsila de Amaral que integra la colección del Malba.
La presencia del ministro Gil, su discurso poco solemne y el desembarco de 32 galerías con 100 artistas, le pone el broche a la política de estimulo al arte contemporáneo que es ley en el vecino país. Con palabras grandilocuentes, el alcalde Gallardón habló de Brasil como "país del futuro y del arte como el camino para construir lo que vendrá".Luego entregó los premios a los mejores coleccionistas, recibidos por la Fundación Bergé, de España, y el coleccionista Bernardo Paz, de Brasil.
¿Qué se ve en ARCO? ¿Por dónde pasa la tendencia? Hay más pintura, mucha fotografía, menos video, pocas instalaciones y un equilibrio entre grandes firmas y nuevos nombres. Grabados de Lucien Freud, óleos de Leger, dibujos de Picasso, telas de Tapies, Saura y Botero, fotografías de Cándida Hofer, Robert Mapplethorpe, Tomas Struth, arte chino contemporáneo de raíz pop en el Kin Dong Space de Beijing; y una joyita, una pieza de museo que es la última foto del húngaro André Kertesz (1894-1985), de la serie "El tenedor", en manos privados. Las otras están en el Met de Nueva York, en el Art Institute de Chicago y en la Pritzker Colection de la misma ciudad. La galeria Kilken, de Berlin, ofrece la pequeña foto (no más de 15 x 15) por 1,2 millón de dólares.
¿Tres perlas? 1) El colectivo ruso AES + F en la galería Salvador Díaz. Es una pintura enorme e hiperrealista inspirada en la estética del cómic y cargada de una sensualidad extrema. Este mismo grupo de artistas integró el envio ruso a la última Bienal de Venecia con un video que mezcla los chorros de sangre de Brian de Palma con la ciencia ficción, matizado por los acordes imperiales de la música de Wagner.
2) La escultura de Jaume Plensa para el stand del diario El País. La obra es una cabeza gigante sobre un mar de zapatos usados, una metáfora de los tiempos modernos que capturó por largos minutos la atención de la reina Sofía.
Plensa ha definido su obra como una indagación acerca del extrañamiento del hombre en el mundo actual, a esa condición de extranjero en todas partes que es la contracara de la globalización.
3) Un línea y una celebración para la obra de Pablo Reynoso, un banco de jardín con prolongaciones surreales, adquirido ayer por un coleccionista privado. La pieza de Reynoso movilizó también a la colección Jumex, de México, y la de Bernardo Paz de Belho Horizonte.
Orly Benzacar y Luz Castilla (Arte x Arte) son las únicas representantes de nuestro país. Menos visibilidad aún para México, que solo esta presente en ARCO con un proyecto curatorial independiente. Sin embargo, recoge elogios la obra del mexicano Benjamín Torres: una estantería con cuencos de cerámica que cuestan 25 euros cada uno, el visitante y potencial comprador puede llevarse a casa los que quiera y armar su propio "bodegón".
Nuestras galerías han perdido posiciones y lugares en esta feria. Sin embargo, hay un buen número de artistas presentes en galerías extranjeras. Obras de Jorge Macchi, Liliana Porter, Sebastián Gordín y Leandro Erlich integran este seleccionado nacional desplegado por el mundo.
Por ahora no hay números de ventas, pero sí muchos puntos rojos en las galerías. La fotografía sigue a la cabeza de las preferencias de los compradores, entre ellos Raul, el jugador del Real Madrid conocido como el ángel del gol, que sigue siendo un habitué de la feria y el mejor cliente de Helga de Alvear, decana de las galerías, tocada por el raro don de sintonizar siempre con lo último.




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