Cine: entrevista a David Cronenberg

¿Se entiende el humor?

El director de "Promesas del Este" retrata el mundo crudo de la mafia rusa en Londres, con toques de humor. Aquí, habla de la violencia en sus filmes y otro tema recurrente: la búsqueda de la identidad.

Hay algo de la oscuridad de sus películas que parece reflejarse en el rostro de David Cronenberg. El realizador canadiense, de 64 años, siempre aparece serio y reconcentrado y es incapaz de responder una pregunta con evasivas o simplismos. Cada tema que se toca con el director de La mosca es la apertura hacia un universo de mayor análisis. Y es por eso que uno siente que conversar con él por 40 minutos es apenas atravesar la puerta de entrada de su mundo.

Promesas del Este lo muestra continuando en la línea iniciada en Una historia violenta: es un thriller de apariencia y punto de partida comercial que el director se encarga de pervertir hasta llevarlo a un territorio propio, el de las identidades confusas, el de la violencia seca y concisa, y el de las pasiones incómodas.

Naomi Watts es Anna, la partera de un hospital londinense que atiende a una mujer que muere al dar a luz. Anna es de ascendencia rusa y le intriga el diario íntimo de la chica, escrito en ruso. Tratando de ver qué hacer con el bebé, llega a un restaurante de esa comunidad que es el centro de operaciones de un grupo mafioso comandado por Semyon (Armin Mueller-Stahl) y su hijo Kirill (Vincent Cassel). Habrá conexiones entre la mujer que murió y el crimen organizado, por lo que Anna se meterá en problemas.

Pero el personaje central que la conecta con ese mundo es Nikolai (un excepcional Viggo Mortensen, nominado al Oscar), el chofer de la familia mafiosa que funciona como el hombre de confianza y el "de armas tomar" del grupo.

"¿Se entiende el humor?", pregunta Cronenberg a Clarín, sorprendido por las pocas risas que siguieron la proyección del filme en el Festival de San Sebastián. "Me gusta que la gente se ría, pero no sé si se puede apreciar el humor con los subtítulos", agrega. Apreciar se puede, pero el relato es tan intenso que la risa queda atorada. En una segunda visión, el filme es decididamente divertido, en especial si se toman con humor los secos parlamentos de Nikolai ("Yo soy el chofer. Voy a la derecha, voy a la izquierda. Yo no sé nada de nada") y los brutales comentarios de Stepan (el tío de Anna, que encarna el cineasta polaco Jerzy Skolimowski), dichos en inglés con duro acento ruso.

El filme tiene bastantes puntos de contacto con "Una historia violenta", en especial en el tema de la identidad. ¿Se la podría considerar como la segunda parte de una trilogía sobre el tema?

No lo sé. Si empezás por Spider ésta sería la tercera parte de una trilogía sobre el tema. Pero no pienso en esos términos. Es tan difícil hacer una película que nunca te planteás hacer una trilogía, porque puede haber muchas dificultades a la hora de producirla.

En sus películas existen personajes que se transforman, que terminan siendo algo distinto de lo que son al principio. ¿Es eso lo que le interesó del guión?

Sé que hay gente que piensa que debo tener una lista de cosas que busco en un guión. Pero no es así. Me acerco a los proyectos de manera intuitiva. Después puedo ver que me interesan ciertas cosas y otras no. Lo leo como si viera una película y pienso si es algo en lo que me gustaría trabajar durante dos años. Pienso en los personajes, texturas, aunque obviamente hay cosas que me interesan más.

Da la sensación de que hay muchas cosas suyas que están en la película que, acaso, no estaban en el guión de Steven Knight, como el tema de los tatuajes de Viggo, por ejemplo. ¿Fue así?

Los tatuajes estaban mencionados en el guión pero no era la metáfora central en que se convirtieron. Eso apareció mientras preparábamos el filme, investigando. Viggo encontró un libro, Russian Criminal Tatooes, y una película, The Mark of Cain, que estudiaba esta cultura de los tatuajes en las prisiones rusas. Eso cambió mucho el guión.

¿Y qué otras cosas agregó al guión?

Todo. Actores, ropas, locaciones. Cuando dirigís, el guión no te da tantos detalles, no es el plano de una casa, no te alcanza para hacer una película. Tenés 150 personas trabajando y decidiendo locaciones, los autos, la comida, el color del techo del restaurante, miles de detalles que no están en el guión.

Hay una pelea en un sauna, con Viggo totalmente desnudo, que será recordada por muchos años. ¿Cómo se le ocurrió esa escena?

Estaba en el guión. No pienso en hacer cosas que la gente puede esperar de mí como cineasta. Sólo pienso en el proyecto. Cada película me habla y me dice lo que necesita. No siento que tengo que poner mi firma en una película. Cuando dirigís, tomás miles de decisiones que son únicas, tuyas, que vienen a través de tu sistema nervioso. La escena del sauna no es particularmente mía, tal vez sí la forma de filmarla. Quiero que la película funcione en su propio sistema. Si pusiera cosas de afuera, estaría haciendo mal cine.

Hay dos cosas muy interesantes que hacen más intensa la película. Por un lado, el uso de armas blancas. ¿Así mata la mafia rusa en la realidad?

En el guión eran sólo cuchillos. Si matás a alguien con un cuchillo es algo muy íntimo, podés olerlo, escuchar su respiración. Decía mucho de los personajes. En Inglaterra ahora hay muchas armas, antes no había, ni la policía las usaba, había un entendimiento con los criminales de que no se usarían armas. Eso ya no existe más. Así que creo que es más una construcción dramática del guionista y no necesariamente realista. Mientras filmábamos ocurrió el asesinato del espía ruso con veneno radioactivo, algo muy raro. Se puede decir que no usaron armas tampoco, sino plutonio, que es todavía mucho más extraño.

La otra es la relación homosexual que se deja entrever entre Kirill y Nikolai, que es un tema del que no se habla mucho en esos universos tan machistas...

Kirill es homosexual pero no lo puede aceptar porque en ese ambiente es una sentencia de muerte. Siente presión para negar su sexualidad, pero obvio que está enamorado de Nikolai, y éste usa eso para manipularlo. Algo así debe pasar en muchas organizaciones criminales y me preguntaba qué es lo que se hace, no es algo aceptado en el mundo criminal.

Todo el mundo le pregunta por la violencia del filme. ¿Eso le molesta?

No me molesta, pero me sorprende. Las escenas violentas son fuertes, pero son tres o cuatro. Son cinco minutos sobre cien y todos se centran en eso. Es una distorsión. La mayor parte del tiempo es gente hablando y pasé más trabajando en eso que en las escenas de violencia.

¿Qué repercusiones tuvo en la comunidad rusa la película?

Un grupo de periodistas rusos la vio y le hablaron a Viggo en ruso pensando que hablaba el idioma (risas). Pero no. Lo hace muy bien. A través de amigos nos enteramos de que a los criminales rusos les gustó. No les molesta que los muestres como criminales, sí que te burles o te equivoques los detalles. Aprobaron los tatuajes y la forma de hablar. Muchos rusos trabajaron con nosotros y decían que era correcto. No es un filme sobre los rusos, si no sobre un tipo específico de personas.

Cowboy y padre apocalíptico
¿Alguien quiere apostar si Viggo se aparecerá en la ceremonia del Oscar con un uniforme azulgrana para homenajear al club de sus amores? No lo duden. El estará allí con escudito a cuestas. Casi no tiene chances de ganar (Daniel Day-Lewis tiene todas las fichas), pero de hacerlo estén seguros que se acordará del Beto Acosta. Por lo pronto, se sabe que Mortensen ya rodó un western dirigido por Ed Harris, Appaloosa —que explicaba su curiosa barba— y pronto empezará otro papel importante: el del padre en la adaptación de la novela La carretera, de Cormac McCarthy (Sin lugar para los débiles). El filme, que dirigirá el australiano John Hillcoat, se centra en un padre y un hijo que recorren los Estados Unidos tratando de sobrevivir un desastre nuclear. El elenco lo completan Charlize Theron, Guy Pearce y el niño Kodi Smith-McPhee.
"La mosca" hecha ópera
La temporada 2008-09 de la Opera de Los Angeles tendrá tres producciones comandadas por cineastas. Una, de Woody Allen, otra de William Friedkin y la tercera, de Cronenberg, que dirigirá una versión operística de La mosca, con música de Howard Shore, libreto de David Henry Hwang y dirección musical de Plácido Domingo. "Muchos directores estamos haciendo opera, porque está tratando de revitalizarse —dice—. Buscan gente que traiga nueva vida a la ópera, y es una forma que intriga a los directores, porque es dramática, pero diferente. Es un desafío. Hacer La mosca fue idea de Howard Shore. Cuando rodamos el filme sentimos que era operístico y a él se le ocurrió la idea entonces". La première mundial de The Fly será el 2 de julio en el Theatre du Chatelet, en París, y se verá en Los Angeles en setiembre.

Existencial
Pablo O.Shotz
Hubo un tiempo en el que a Cronenberg se lo asociaba directamente con el terror en el terreno de lo fantástico. Eran las épocas de Shivers o Rabid, en los años '70, hasta llegar a Scanners o Videodrome, que ya lo convirtieron en un realizador de culto. Y fue entonces cuando le encargaron "un" Stephen king, La zona muerta, y el paso siguiente fue La mosca, tal vez la película que mejor resumía sus preocupaciones existenciales: la identidad, el amor, la violencia, los celos y la confianza, el sexo. Cronenberg, como muchos de sus protagonistas, fue mutando de adentro hacia afuera, y si ahora Promesas del Este lo muestra dueño de un lenguaje fluido en una órbita más comercial que en Almuerzo desnudo o Spider, bienvenido sea. Porque a los casi 65 años sigue siendo fiel a sí mismo.

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