cine: entrevista a Miguel Kohan, director de "Café de los Maestros"

"Descubrí todo un universo"

El realizador argentino dijo que el filme, que se estrena hoy en la Berlinale, le mostró otras caras del tango.

Por: Gaspar Zimerman
Fuente: BERLIN. ENVIADO ESPECIAL

Cuando hoy, en un cine de una inverosímil avenida llamada Karl Marx, sea el estreno mundial de Café de los Maestros, empezará a cerrarse un periplo épico de cuatro años que incluyó, además de la película, un disco, un libro y un concierto en el Teatro Colón. "Lo espero con mucha ansiedad, pero también optimismo. Si se logra transmitir la atmósfera que había durante la filmación, será misión cumplida".

El que habla mientras desayuna en un hotel berlinés es Miguel Kohan, director del documental, 50 años, es médico psicoanalista. "Tenía mi consultorio y trabajaba en un hospital, donde estaba a punto de ser jefe de sala. Pero un día decidí presentarme a una beca para estudiar en la UCLA. Me salió: en dos semanas desarmé toda mi vida y me fui a Los Angeles. Era en plena época de la hiperinflación". En Estados Unidos logró filmar su primer corto, y a la proyección fue Gustavo Santaolalla, invitado por un amigo en común. A la larga, ese encuentro lo llevaría al tango y a Café..., pero antes haría otros trabajos vinculados a la música, como filmar a Olodum en una gira por California o investigar los ritmos andinos en extinción.

Así volvió a la Argentina, para instalarse en un rancho de adobe en Humahuaca. El proyecto lo llevó a conocer a un trabajador de una cooperativa salitrera jujeña, y así surgió su primer largometraje documental, Salinas Grandes, musicalizado por Santaolalla. Empezaba la colaboración con el ex Arco Iris: luego vendría un video y un corto sobre Bajofondo. Y Café.... "El primer día de grabación, a los estudios ION vino el Chula Clausi, y aunque era un solo músico, se generó un clima increíble. Había emoción y a la vez excitación, que se potenciarion con las orquestas".

Porque además del bandoneonista, hay una lista de 18 añejas glorias tangueras involucradas en el asunto: Virginia Luque, Horacio Salgán, Leopoldo Federico, Alberto Podestá, Ubaldo de Lío, Emilio de la Peña, Emilio Balcarce. Y muchos más: ésa fue la mayor dificultad para Kohan. "Antonioni decía que hacer cine era dedicarse a vencer obstáculos: este proyecto le rinde homenaje a esa frase. El gran desafío fue encontrar la coralidad. Creo que lo logré. La clave del documental es no desesperar, tener paciencia: sabía que esa coralidad se iba a construir con el tiempo, que a la larga lo que necesitaba de cada personaje iba a aparecer".

A lo largo de 90 minutos, entremezcladas con imágenes de milongas y lugares emblemáticos de Buenos Aires, la película traza viñetas que retratan la personalidad de los maestros: el cantor Juan Carlos Godoy en el hipódromo de Palermo, hablando de su pasión burrera y cómo se jugó hasta un Chevrolet; Virginia Luque, envuelta en su boa blanca de diva, cantando en distintos idiomas; Oscar Ferrari jugando al billar. Tomas que no fueron fáciles: "La mejor forma de comunicarse con ellos era la entrevista. Si no, a veces no entendían bien qué hacía yo con la cámara. Baffa me decía ¿qué querés? ¿por qué me seguís? O pensaban que era un fotógrafo, y posaban".

Kohan dice que cada uno merece su propio documental. Y les agradece por haberle enseñado otra cara del tango. "Descubrí todo un universo y superé prejuicios como el de la melancolía tanguera, que es sólo una parte de la cuestión. Hubo una época en que gracias al tango Buenos Aires era una fiesta. Y también me enseñaron que, más allá de la lo que uno haga, es posible mantenerse vigente y fuerte. El secreto está en mantener el deseo".

http://www.clarin.com/diario/2008/02/10/espectaculos/c-01604190.htm

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