Patrimonio: El MNAC desvela el otro románico

Una exposición evidencia las conexiones en el Mediterráneo occidental del siglo XII
por Teresa Sesé

El MNAC posee una colección de arte románico verdaderamente espléndida, con unos conjuntos de pintura mural que han hecho del museo catalán un lugar único en el mundo. Y es desde esa posición privilegiada que ahora quiere ofrecer "una visión renovada del románico, que no tiene que ver con el de las iglesias del Pirineo, sino con un arte monumental que no ha perdido el contacto con el mundo antiguo y, desde luego, mucho más luminoso y vivo de lo que se nos ha hecho creer", explica Manuel Castiñeiras, conservador de arte románico en el MNAC y comisario junto a Jordi Camps de El romànic i la Mediterrània. Catalunya, Toulouse i Pisa (1120-1180), una exposición que abre sus puertas mañana y que, además de reunir piezas clave del patrimonio catalán actualmente desperdigadas por museos de todo el mundo, pone el acento en la modernidad y el afán renovador de una época en la que se crea en Europa un nuevo paisaje monumental. A continuación, se detallan algunas claves de lectura de la muestra.

El viaje del judío Benjamín. La exposición reúne 120 piezas, de las que únicamente 12 pertenecen al MNAC. Su ámbito territorial es el Mediterráneo occidental, con Catalunya, Toulouse y Pisa como centros artísticos puntales, entre los que se produjeron numerosos intercambios y una corriente de comunicación fluida. Ilustrando esa itinerancia de artistas y talleres, el montaje resigue las huellas del judío Benjamín de Tudela, personaje que, entre 1159 y 1167, realizó, por tierra y mar, un viaje desde Navarra hasta Pisa.

Románico viene de Roma. "El arte románico bebe de Roma, de su arquitectura y de su escultura. Eso, que parece un tópico, a veces se olvida". Los comisarios ponen Pisa como ejemplo, la poderosa república marinera que en el siglo XII acomete la construcción de la famosa catedral de la torre inclinada. "La deuda es especialmente evidente en la ciudad toscana, porque toda ella es como un museo de restos procedentes del mundo romano, los tenían a la vista y se inspiraron en ellos en su deseo de alcanzar el prestigio de la antigua Roma. La exposición muestra cómo incluso llegaron a reaprovechar antiguos mármoles, al tiempo que confronta frisos, capiteles o sarcófagos paleocristianos con obras románicas de asombroso parecido.

¿Pero quién fue el Mestre de Cabestany? En cuanto a nombres propios, uno de los protagonistas de la muestra es el hiperactivo Mestre de Cabestany, escultor del que por no saberse no se sabe ni siquiera si llegó a existir realmente, pero cuyo estilo puede rastrearse desde el norte de Catalunya a la Toscana. ¿Su obra más ambiciosa? La portada de Sant Pere de Rodes (magnífica la cabeza de Sant Pere, hoy en el castillo de Peralada), responden los comisarios. Pero si de algo se sienten orgullosos Castiñeiras y Camps es de haber reunido por primera vez el Tímpano de Cabestany y el Fuste de San Giovanni in Sugana,del Museo San Casciano Val di Pesa, algunas de cuyas figuras parecen en verdad un puro calco.

Una muestra de peso. El romànic i la Mediterrània.Catalunya, Toulouse i Pisa (1120-1180) es la primera gran exposición de arte románico que se ve en Barcelona después de la auspiciada por el Consejo de Europa en 1961, y seguramente tardará en repetirse otra de esta envergadura. Por su elevado coste - supera el millón y medio de euros-, pero sobre todo por la dificultad de que los museos den el visto bueno a los préstamos - ha jugado a su favor el prestigio del MNAC- y el propio traslado de las piezas, frágiles y tremendamente pesadas a la vez. "La exposición está pensada para el gran público, pero hay piezas de primerísima categoría de cuya cercanía también podrán disfrutar, y mucho, los expertos", auguran los comisarios.

Grandes momentos. Uno de los momentos estelares del recorrido es el reencuentro de tres relieves de la catedral de Vic, recién llegados del Musée des Beaux-Arts de Lyon, el Nelson-Atkins Museum de Kansas City y el Victoria and Albert Museum de Londres. Destaca asimismo la cruz pintada procedente de la iglesia del Santo Sepulcro de Pisa, de casi tres metros de alto, o la estatua-columna de Saint-Denis, procedente del Metropolitan.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080228/53440629911.html

El Romànic i la Mediterrània. Catalunya, Toulouse i Pisa (1120-1180)
Data: 29 de Febrer de 2008 - 18 de Maig de 2008

Exposició organitzada pel Museu Nacional d'Art de Catalunya en coproducció amb la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales i el Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya.

Comissaris: Manuel Castiñeiras i Jordi Camps, conservadors del Departament d'Art Romànic del MNAC

El ressorgir de la monumentalitat a la Mediterrània occidental durant el segle XII va estar marcat per la mirada a l'antiga Roma. Sarcòfags i arcs honoraris romans van servir d'inspiració als artistes del romànic, des de l'anomenat Mestre de Cabestany fins als escultors de la portalada de Ripoll. Tot això en un marc d'afirmació política i expansió territorial, protagonitzat per Ramon Berenguer IV (1131-1162), que va posar en contacte els comtats catalans amb dos dels grans centres creatius de l'Europa meridional: Toulouse i Pisa.

La rigorosa selecció d'obres, en bona part procedents de França, Itàlia, la Gran Bretanya i els Estats Units, permet un acostament molt complet a aquest moment artístic, en què es duu a terme la renovació del paisatge monumental d'aquests territoris. Encara que estan representades les diverses tècniques del romànic, des de la talla fins a la pintura sobre taula, l'escultura en pedra n'és la gran protagonista, per tal de proporcionar al visitant un complement a la cèlebre col·lecció permanent de pintura mural del MNAC.

Passat i futur conviuen en aquesta exposició gràcies a la reconstrucció virtual de la portalada de Ripoll, un projecte pioner al món liderat per la Universitat Politècnica de Catalunya, que ens ofereix una visió única d'una de les peces més emblemàtiques d'aquest període.

Tot just acabats de commemorar els cent anys de la descoberta del romànic a Catalunya, el MNAC presenta aquesta ambiciosa mostra que assoleix una fita inèdita: exhibir en un mateix espai les grans obres mestres d'aquest període, la majoria de les quals no s'havien vist mai al nostre país.

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