Arte: Arteaméricas para todo el mundo
Se inauguró en Miami la sexta edición de la feria que muestra el arte latinoamericano, con una fuerte presencia argentina
MIAMI.- En esta Babel de latinoamericanos, donde el inconfundible acento porteño se mezcla con los de todos los países que quedan al sur de Estados Unidos, la feria de arte Merrill Lynch Arteaméricas se está haciendo notar. Decenas de autos de lujo hacían fila anteanoche frente a la puerta del Miami Beach Convention Center, donde se presentó su sexta edición, mientras empezaban a venderse las primeras obras.
Otra fila de autos, creada por León Ferrari, esperaba adentro. Las litografias del ganador del León de Oro en la última Bienal de Venecia son lo primero que se ve al entrar en el gran salón, abierto al público desde ayer hasta el lunes próximo.
Todo un símbolo del protagonismo que ganaron los artistas argentinos en esta feria, centrada en el arte latinoamericano. Nuestro país pasó de participar con dos galerías, en 2003, a contar con 13 de las 71 que hay hoy; más que ningún otro de la región.
Ademas hay muchos representados por galerias extranjeras, como Diana Lowenstein Fine Arts y Jacob Karpio, que llevan sus obras a las principales ferias internacionales. A esto se suma la muestra retrospectiva de Guillermo Kuitca que está organizando el Miami Art Museum (MAM) para el año próximo.
"Lo que pasa es que hay muchos artistas argentinos y muy buenos, que no se conocen en el mundo. Como yo siempre digo: tienen que salir para crecer", dice Diego Costa Peuser, director de Arteaméricas y editor de Arte al día. "Hasta que no salgamos del ghetto, hay que seguir trabajando duro y cumplir con una tarea educativa, para mostrar todo lo que tenemos. Creo que Arteamericas esta haciendo eso", coincide Lowenstein.
El resultado esta a la vista: coleccionistas de alto nivel adquisitivo, acompañados por despampanantes rubias con altos tacos dorados, se encontraron aquí con obras de Pablo Siquier, Jorge de la Vega, Rogelio Polesello, Graciela Sacco y Flavia da Rin, entre muchos otros. Cada uno con su propio estilo.
Mientras los puntos rojos que marcan las obras vendidas se multiplicaban ayer como el sarampión, Costa Peuser aclaraba que el objetivo de Arteamericas "no solo pasa por lo comercial; tenemos un compromiso de formar e informar a la gente" de otros paises, para que deje atrás la idea de que el arte latinoamericano se reduce a lo folclorico.
Con esa intencion, la feria incluye este año a obras de las importantes colecciones de Patricia Phelps de Cisneros, la Cisneros Fontanals Art Foundation y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Ademas, no solo convoca a artistas consagrados sino que se abre cada vez mas a las nuevas tendencias. La palermitana Pabellón 4, por ejemplo, presenta a los que participan del Proyecto Cubo, apadrinado por Clorindo Testa y destinado a mostrar la producción de cuatro creadores jóvenes a lo largo de un año.
Aunque no tan jóvenes como los que presenta la curadora María Iovino –no superan los 30 años-, que cosecharon elogios con sus instalaciones y creaciones multimedia en una feria donde predomina la pintura. Sobre todo la obra del colombiano Icaro Zorbar, creada durante su reciente estadía en la Argentina, que pudo verse en el Mamba en diciembre último: una ópera grabada en una cinta de cassette es reproducida por un aparato, que luego libera la cinta al viento generado por un ventilador; así, la cinta "baila" al son de la ópera grabada. Poesía pura.
"La música es uno de los conectores de estas obras porque las nuevas generaciones, que crecieron con los medios, son muy musicales –observa Iovino-. Creo que esto será una constante durante varios años."
Otra fila de autos, creada por León Ferrari, esperaba adentro. Las litografias del ganador del León de Oro en la última Bienal de Venecia son lo primero que se ve al entrar en el gran salón, abierto al público desde ayer hasta el lunes próximo.
Todo un símbolo del protagonismo que ganaron los artistas argentinos en esta feria, centrada en el arte latinoamericano. Nuestro país pasó de participar con dos galerías, en 2003, a contar con 13 de las 71 que hay hoy; más que ningún otro de la región.
Ademas hay muchos representados por galerias extranjeras, como Diana Lowenstein Fine Arts y Jacob Karpio, que llevan sus obras a las principales ferias internacionales. A esto se suma la muestra retrospectiva de Guillermo Kuitca que está organizando el Miami Art Museum (MAM) para el año próximo.
"Lo que pasa es que hay muchos artistas argentinos y muy buenos, que no se conocen en el mundo. Como yo siempre digo: tienen que salir para crecer", dice Diego Costa Peuser, director de Arteaméricas y editor de Arte al día. "Hasta que no salgamos del ghetto, hay que seguir trabajando duro y cumplir con una tarea educativa, para mostrar todo lo que tenemos. Creo que Arteamericas esta haciendo eso", coincide Lowenstein.
El resultado esta a la vista: coleccionistas de alto nivel adquisitivo, acompañados por despampanantes rubias con altos tacos dorados, se encontraron aquí con obras de Pablo Siquier, Jorge de la Vega, Rogelio Polesello, Graciela Sacco y Flavia da Rin, entre muchos otros. Cada uno con su propio estilo.
Mientras los puntos rojos que marcan las obras vendidas se multiplicaban ayer como el sarampión, Costa Peuser aclaraba que el objetivo de Arteamericas "no solo pasa por lo comercial; tenemos un compromiso de formar e informar a la gente" de otros paises, para que deje atrás la idea de que el arte latinoamericano se reduce a lo folclorico.
Con esa intencion, la feria incluye este año a obras de las importantes colecciones de Patricia Phelps de Cisneros, la Cisneros Fontanals Art Foundation y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Ademas, no solo convoca a artistas consagrados sino que se abre cada vez mas a las nuevas tendencias. La palermitana Pabellón 4, por ejemplo, presenta a los que participan del Proyecto Cubo, apadrinado por Clorindo Testa y destinado a mostrar la producción de cuatro creadores jóvenes a lo largo de un año.
Aunque no tan jóvenes como los que presenta la curadora María Iovino –no superan los 30 años-, que cosecharon elogios con sus instalaciones y creaciones multimedia en una feria donde predomina la pintura. Sobre todo la obra del colombiano Icaro Zorbar, creada durante su reciente estadía en la Argentina, que pudo verse en el Mamba en diciembre último: una ópera grabada en una cinta de cassette es reproducida por un aparato, que luego libera la cinta al viento generado por un ventilador; así, la cinta "baila" al son de la ópera grabada. Poesía pura.
"La música es uno de los conectores de estas obras porque las nuevas generaciones, que crecieron con los medios, son muy musicales –observa Iovino-. Creo que esto será una constante durante varios años."
Por Celina Chatruc
Enviada Especial
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