Arte: El Centro Pompidou se llena del hechizo sobrecogedor de Louise Bourgeois
Se muestran 200 obras de la artista estadounidense entre pinturas, esculturas y grabados
EFE / ELCULTURAL.es
La artista Louise Bourgeois, de 96 años, muestra a partir de hoy miércoles, y hasta el 2 de junio, su exorcismo en el Centro Pompidou de París en una retrospectiva de más de 200 obras en las que reproduce sus pesadillas infantiles. A través de estas pinturas, esculturas, dibujos y grabados -realizados entre 1938 y 2007- la escultora reproduce su obra dominada por el sexo, el miedo, la desestructuración del hogar y el diálogo con las tradiciones indias y africanas. "Mi infancia no ha perdido nunca su magia, ni su misterio, ni su dimensión dramática", dijo la artista norteamericana.
Este tipo de arte que refleja, difícilmente clasificable es el resultado de ahondar en lo más profundo de su inconsciente, donde residen estos traumas infantiles y recuerdos familiares.
Reconocimiento en los 80
La obra de Bourgeois fue poco reconocida hasta los años ochenta, cuando el Museo de Arte Moderno (MOMA) le dedicó una retrospectiva en Nueva York, ciudad a la que se fue a vivir al casarse con el historiador de arte Robert Goldwater.
En el Pompidou, da la bienvenida a la exposición una araña gigante de bronce y acero, nunca vista en Europa, que la artista bautizó, en 1999, como Mamá, su mejor amiga, "tan inteligente, paciente, limpia y útil, razonable e indispensable como una araña". Esta no es la única evocación a su madre. En muchas ocasiones hacía referencias al "hada", en alusión a la figura materna, y también al padre, al que Bourgeois adoraba y odiaba al mismo tiempo.
The destruction of the father (1974) es su obra más monumental en la que muestra trozos de cuerpo humano dentro de una cámara roja, una construcción que Bourgeois realizó como método de catarsis para eliminar en su mente la figura paterna del pasado, en un periodo de duelo justo después de la muerte de su marido.
Las creaciones "más violentas" de la retrospectiva hay que situarlas en la década de los sesenta, con incorporaciones constantes de órganos vitales que expresan las emociones fuertes de la artista.
Las celdas y los Red rooms
Más recientes son las "celdas", como llama ella a las grandes jaulas que albergan los recuerdos del hogar natal de la artista, y las Red rooms, que reproducen el dormitorio de sus padres, muestran el miedo o el dolor sufrido en el interior hogareño en el que el espectador no puede penetrar, sino sólo divisar de lejos.
De esa época son los dibujos y grabados de estilo abstracto en los que Bourgeois plasma su exploración de la familia y relaciones de promiscuidad.
"Es necesario abandonar el pasado cada día o aceptarlo. Si no se consigue, te conviertes en escultora", apunta la artista.
Este tipo de arte que refleja, difícilmente clasificable es el resultado de ahondar en lo más profundo de su inconsciente, donde residen estos traumas infantiles y recuerdos familiares.
Reconocimiento en los 80
La obra de Bourgeois fue poco reconocida hasta los años ochenta, cuando el Museo de Arte Moderno (MOMA) le dedicó una retrospectiva en Nueva York, ciudad a la que se fue a vivir al casarse con el historiador de arte Robert Goldwater.
En el Pompidou, da la bienvenida a la exposición una araña gigante de bronce y acero, nunca vista en Europa, que la artista bautizó, en 1999, como Mamá, su mejor amiga, "tan inteligente, paciente, limpia y útil, razonable e indispensable como una araña". Esta no es la única evocación a su madre. En muchas ocasiones hacía referencias al "hada", en alusión a la figura materna, y también al padre, al que Bourgeois adoraba y odiaba al mismo tiempo.
The destruction of the father (1974) es su obra más monumental en la que muestra trozos de cuerpo humano dentro de una cámara roja, una construcción que Bourgeois realizó como método de catarsis para eliminar en su mente la figura paterna del pasado, en un periodo de duelo justo después de la muerte de su marido.
Las creaciones "más violentas" de la retrospectiva hay que situarlas en la década de los sesenta, con incorporaciones constantes de órganos vitales que expresan las emociones fuertes de la artista.
Las celdas y los Red rooms
Más recientes son las "celdas", como llama ella a las grandes jaulas que albergan los recuerdos del hogar natal de la artista, y las Red rooms, que reproducen el dormitorio de sus padres, muestran el miedo o el dolor sufrido en el interior hogareño en el que el espectador no puede penetrar, sino sólo divisar de lejos.
De esa época son los dibujos y grabados de estilo abstracto en los que Bourgeois plasma su exploración de la familia y relaciones de promiscuidad.
"Es necesario abandonar el pasado cada día o aceptarlo. Si no se consigue, te conviertes en escultora", apunta la artista.
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