Música: Dos voces buscándose
"OMARA PORTUONDO Y MARIA BETHANIA"
Antes de salir de gira juntas, la cubana y la brasilera unieron sus cualidades interpretativas para un álbum que se mantiene en la órbita del bolero.
Por: Federico Monjeau
Omara Portuondo es una de las grandes figuras de la canción cubana. Tiene 75 años y fue rescatada del ostracismo con la movida del Buena Vista Social Club, en el que ella aún destaca como única mujer. Catorce años más joven, y nacida en un país musicalmente feminista -de grandes cantoras, por lo pronto-, Maria Bethania ostenta una trayectoria no menos legendaria. Esta reunión discográfica difícilmente haya sido idea de alguna de las dos; más bien de un productor; pero hay que aclarar que no se trata de una simple reunión al tun tun u oportunista, sino de un dúo que se desarrolla de forma muy sutil.
El disco empieza prácticamente a capella, con Portuondo en una canción de cuna, apenas acompañada por la percusión de un cajón. Pero no se trata de un disco en estilo percusivo. Su universo es más bien el del bolero, y no es un trópico festivo sino uno más bien introspectivo y melancólico. La aproximación de ambas cantantes es gradual. La segunda pieza, Menino grande, un samba de los años '50 de Antonio Maria, está a cargo de Bethania, y luego retoma Portuondo con la Nana para un suspiro, del cubano Pedro Luis Ferrer. A continuación, dos temas homónimos, Palabras de la cubana Marta Valdés, por Portuondo, y Palavras del brasilero Gonzaguinha, que Bethania mantiene dentro de la órbita del bolero. La reunión recién se concretará en la quinta pieza del álbum, Tal vez, un son de Juan Formell; pero Portuondo y Bethania no cantan en rigor a dos voces sino que se alternan deliciosamente frase tras frase, estrofa tras estrofa.
La canción siguiente Vocé, es primero entonada completa por Bethania y luego por Portuondo (en portugués). Bethania se suma a Portuondo promediando la mitad de esta segunda versión; pero no es tampoco un canto a dos voces sino una réplica exquisitamente desfasada, como dos voces que se van pisando mutuamente. Arrependimento es una introspectiva Bethania con piano y contrabajo, y la siguiente Mil congojas, por Portuondo, es el punto tal vez más aristocrático del álbum: el modo en cómo la cantante cubana liga la frase "Prefiero una y mil veces que te vayas" no puede ser más expresivo y más perfecto.
La canción siguiente es un clásico del repertorio brasileño, Só vendo que beleza (Rubens Campos). Aquí no sólo se alternan las cantoras sino también las tradiciones instrumentales brasileras y cubanas, lo que dará lugar a una hermosísima mezcla de rumba con chorinho.
El disco empieza prácticamente a capella, con Portuondo en una canción de cuna, apenas acompañada por la percusión de un cajón. Pero no se trata de un disco en estilo percusivo. Su universo es más bien el del bolero, y no es un trópico festivo sino uno más bien introspectivo y melancólico. La aproximación de ambas cantantes es gradual. La segunda pieza, Menino grande, un samba de los años '50 de Antonio Maria, está a cargo de Bethania, y luego retoma Portuondo con la Nana para un suspiro, del cubano Pedro Luis Ferrer. A continuación, dos temas homónimos, Palabras de la cubana Marta Valdés, por Portuondo, y Palavras del brasilero Gonzaguinha, que Bethania mantiene dentro de la órbita del bolero. La reunión recién se concretará en la quinta pieza del álbum, Tal vez, un son de Juan Formell; pero Portuondo y Bethania no cantan en rigor a dos voces sino que se alternan deliciosamente frase tras frase, estrofa tras estrofa.
La canción siguiente Vocé, es primero entonada completa por Bethania y luego por Portuondo (en portugués). Bethania se suma a Portuondo promediando la mitad de esta segunda versión; pero no es tampoco un canto a dos voces sino una réplica exquisitamente desfasada, como dos voces que se van pisando mutuamente. Arrependimento es una introspectiva Bethania con piano y contrabajo, y la siguiente Mil congojas, por Portuondo, es el punto tal vez más aristocrático del álbum: el modo en cómo la cantante cubana liga la frase "Prefiero una y mil veces que te vayas" no puede ser más expresivo y más perfecto.
La canción siguiente es un clásico del repertorio brasileño, Só vendo que beleza (Rubens Campos). Aquí no sólo se alternan las cantoras sino también las tradiciones instrumentales brasileras y cubanas, lo que dará lugar a una hermosísima mezcla de rumba con chorinho.


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