Arte: Enfermas de Amor, de Margarita Dittborn en Galería Florencia Loewenthal
Enfermas de amor La pérdida es un modo de reafirmar, más bien completar, algo que se ha poseído. Sin embargo esta afirmación puede en su momento parecer tan impalpable como la belleza que rodea el dolor mientras se padece. Sin afán de declararse pesimista se puede reconocer que al igual que éste nos induce a buscar paliativos que logren tranquilizarnos, el luto producido por una pérdida amorosa transfiere nuestra libido hacia otros objetos que incomprensible, casi desesperadamente, son necesitados.
Cuando observo a las mujeres que esta vez nos presenta Margarita Dittborn reunidas bajo el título de "Enfermas de amor" no puedo desconocer la relación que desde la antigüedad inscribe amor y melancolía como enfermedades indisociables, desequilibrios humorales unidos por los doctores bajo los sentimientos de angustia y desesperación, producto de un deseo exacerbado.
Estas enfermas no se aferran a un objeto perdido —la posesión es imposible—, resultado de su histeria se apropian de simulaciones que sólo afirman la ausencia, como la cabeza de un amado que por la imposibilidad de ser asido debe engullirse, al igual que Saturno a sus hijos. Esquivando la realidad proyectan una ficción que hace posible adjudicar a un par de frutas una figura maternal, o el hacer inclusive entrega del propio cuerpo como alimento.
Y si tal exceso nos parece absurdo, el que éste se dirija hacia objetos que no son en rigor lo que más se desea parece una locura. Sostenemos que toda obsesión resulta sospechosa, mas no somos pocos los que consumimos nuestras energías acumulando algo que se sabe no será nunca suficiente.
Rosario Carmona Yost,
Artista visual
http://www.florencialoewenthal.cl/
Cuando observo a las mujeres que esta vez nos presenta Margarita Dittborn reunidas bajo el título de "Enfermas de amor" no puedo desconocer la relación que desde la antigüedad inscribe amor y melancolía como enfermedades indisociables, desequilibrios humorales unidos por los doctores bajo los sentimientos de angustia y desesperación, producto de un deseo exacerbado.
Estas enfermas no se aferran a un objeto perdido —la posesión es imposible—, resultado de su histeria se apropian de simulaciones que sólo afirman la ausencia, como la cabeza de un amado que por la imposibilidad de ser asido debe engullirse, al igual que Saturno a sus hijos. Esquivando la realidad proyectan una ficción que hace posible adjudicar a un par de frutas una figura maternal, o el hacer inclusive entrega del propio cuerpo como alimento.
Y si tal exceso nos parece absurdo, el que éste se dirija hacia objetos que no son en rigor lo que más se desea parece una locura. Sostenemos que toda obsesión resulta sospechosa, mas no somos pocos los que consumimos nuestras energías acumulando algo que se sabe no será nunca suficiente.
Rosario Carmona Yost,
Artista visual
http://www.florencialoewenthal.cl/


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