Música: entrevista a Mikel Erentxun
"El tiempo es el mayor lujo que existe cuando pasas de los cuarenta"
El cantante donostiarra pone punto y final a una nueva etapa musical con un pack especial de CD y DVD que recoge sus 'Tres noches en el Victoria Eugenia'
Su público está acostumbrado a sus puntos de inflexión musicales. Mikel Erentxun cierra una nueva etapa, la tercera tras su carrera con el grupo Duncan Dhu (diez discos) y su primera muestra en solitario (ocho discos) y lo hace con una edición especial de su proyecto Tres noches en el Victoria Eugenia. Fueron tres conciertos especiales programados como despedida de su primera etapa en solitario y en la que contó con invitados especiales como Enrique Bunbury, Amaia Montero, Leiva o Iván Ferreiro. El éxito y la emoción acumulada en los tres conciertos han hecho que el cantante donostiarra se plantee la decisión y haya alargado la despedida con una pequeña gira por teatros españoles que le traerá el próxima 3 de octubre hasta el Palau de la Música de Barcelona. Hay Mikel Erentxun para rato.
-Lo hizo en su etapa con Duncan Dhu y ahora lo repite tras varios años de carrera en solitario. ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de un artista cuando decide poner punto y final a la trayectoria que se ha estado labrando durante tantos años?
-Simplemente es la sensación o la necesidad de desprenderte de tu pasado. En mi caso, son quince años ya fuera de Duncan Dhu y son ocho discos, muchas canciones y siento que empieza a ser un peso para seguir avanzando. No significa renunciar a ello ni renegar de ello porque estoy encantado y muy orgulloso, pero sí aparcarlo y empezar a hacer otra cosa.
-¿Tiene ya perfilada esa "otra cosa" que quiere hacer de ahora en adelante?
-No, cuando digo otra cosa significan otras muchas cosas. Es otra forma de trabajo, es tomarte las cosas con mucha más tranquilidad, no llevar el ritmo de discos que he llevado hasta ahora, también ha salido una nueva forma de dar a conocer la música como es Internet…Están cambiando muchas cosas alrededor de la música que quiero meditar y pensar que hacer en el futuro con todo eso. Eso unido a que musicalmente me apetece probar otras cosas, como los instrumentos de cuerda y utilizar otros lenguajes.
-Usted tiene diez discos con Duncan Dhu y otros ocho en solitario. Aún así, pide tiempo para trabajar. ¿Es ahora mismo el valor más preciado en el mundo de la música?
- El tiempo es el mayor lujo que existe cuando pasas de los 40 años. Y sí, necesito tiempo para hacer cosas, me apetece producir a otra gente, escribir canciones y cosas muy dispares entre sí. Para todo eso necesito salir fuera de la rutina en la que me movido hasta ahora de casi un disco al año, con la promoción y gira que eso comporta. Quiero huir un poco de esto y hacer lo que me apetezca. Creo que he llegado a un nivel de carrera en el que me puedo permitir salir de gira sin disco o no obedecer a las leyes estándares.
-¿Esa actitud puede repercutir en los fans que tiene hasta ahora de sus etapas anteriores?
- Me imagino que sí. Hombre, a mi público más fiel lo llevo adoctrinando desde hace tiempo sobre este parón, cambio de etapa o punto de inflexión. Pero imagino que fuera de ese público cerrado sí que habrá gente que sorprenda para bien o para mal (sonríe).
-Cambia de sentido y lo hace por todo lo alto, con una edición especial de sus tres conciertos en San Sebastián. ¿El primer reto para plasmar este punto de inflexión fue escoger el escenario donde decir "hasta luego"?
-El primer reto fue saber como plasmar esa despedida. Podía hacerlo con un comunicado, con un Grandes Éxitos o con un directo. Nosotros optamos por hacer una fiesta en San Sebastián en un teatro muy familiar como es el Victoria Eugenia. Más que hacer una fiesta triste de despedida, quise hacer una celebración por todo lo que había hecho hasta el momento. Eso fue derivando en otras cosas, al final la noche se convirtió en tres noches, luego pensamos en introducir invitados y todo en la línea de El último vals que a mi es una película que me marcó en su momento y que representa la influencia más clara de este proyecto sobre todo a un nivel gráfico y a nivel película.
-¿Por eso quiso controlar personalmente todo el proceso de la despedida, incluyendo la foto de portada del disco?
-La fotografía es una de mis mayores pasiones. La portada me gusta porque refleja los dos mundos, el del rock and roll y el del teatro, en principio dos mundos antagónicos pero que se complementan muy bien. Quizá en España no hay una gran tradición de aunar el mundo del rock y el del teatro, pero fuera sí y a mi m encanta.
-¿Se rodea de grandes amigos o de grandes músicos?
- Hice una lista de la gente que de verdad admiro y que quería que estuvieran en un proyecto tan importante como este. Estuvieron casi todos, y los que no estuvieron fue porque no pudieron, no porque no quisieran, que son Sabina y Amaral. Para mí era un orgullo el poder contar con una serie de amigos que además se convierten en los protagonistas en el momento en que salen en el escenario. Ellos eligieron su canción, la canción se arregló a su gusto y en el momento en el que ellos cantan yo estoy en un segundo plano haciendo coros o tocando la guitarra.
-Leí en su blog que el caso más significativo de esto que cuenta fue con la actuación de Enrique Bunbury. ¿Qué pasó?
-(Sonríe). Es cierto. Bunbury fue un paso más allá y tiene un carisma increíble, es una estrella del rock y cuando salió a cantar nos eclipsó a todos, a mi el primero. Nos quedamos todos rendidos a sus pies porque es un tío que derrocha mucha energía a su alrededor.
-Tenemos el proyecto, el escenario y su compañía. Hábleme del repertorio. ¿Cuál fue el criterio para escoger qué canciones tenían que formar parte de ese momento inolvidable en su carrera? ¡De Duncan Dhu sólo hay una y no es de las más conocidas!
-Efectivamente, lo de Duncan Dhu fue como un guiño, el disco se grabó en el mismo escenario donde grabamos el directo con el grupo, estaba Diego y es inevitable hacer referencia a que antes de mi carrera en solitario tenía una historia que se llamaba Duncan Dhu. Tocamos una canción de esa etapa pero huimos del tópico y escogí una de mis favoritas, que no es muy conocida pero que yo la he hecho mía y la he incorporado a mi repertorio en solitario desde hace años, y que se llama La herida.
-También incorpora dos temas inéditos. ¿Nos dan alguna pista de lo que quiere hacer Mikel Erentxun a partir de ahora?
- El primero se llama Hoy y es una canción que se quedó fuera del disco El corredor de la suerte, pero que siempre me arrepentí de que hubiera quedado fuera porque me parece muy buena y en cuanto surgió este proyecto no dudé en utilizarla. Y Café americano es una canción que escribí para Sabina y que teníamos que haber cantado los dos juntos.
-Cuando en la última de las tres noches cantaron la última canción, Marcos y Nerea, pensaban que sería la última vez que esas canciones cobraban vida en pública…
-Efectivamente, porque la idea original de este proyecto es que se cerraba todo el tercer día de concierto en Donosti. Luego no ha sido así, poco a poco he ido cambiando de opinión y al final vamos a hacer unas presentaciones más. Pero recuerdo que cuando hicimos esa canción el tercer día tuve un momento de nudo en la garganta pensando que era el final de una época pero a, a fin de cuentas, el final un emotivo.
-¿Qué le hizo cambiar de opinión y alargar este final emotivo?
-Tuve mucho tiempo mientras mezclaba el disco para pensar en el futuro. Creí que había sido todo muy bonito, que había que repetirlo y pensé en estirar un poco más la despedida y hacer unos cuantos teatros más. Resulta que los teatros no podían ser hasta septiembre porque muchos no se programan en verano y pensamos en hacer algún concierto más estos meses para luego presentarlo rigurosamente en algunos teatros españoles.
-Y en Barcelona es…
-3 de octubre en el Palau de la Música. Será el primero oficial de la gira de teatros. Es un sitio que ya conozco, he actuado un par de veces y me encanta, además me parece un marco perfecto para mis canciones. Así que ahí estaremos (sonríe).


Comentarios