Cultura: Arte de la calle en el museo
Mañana se inaugurará la muestra Enamorados del muro en el Palais de Glace, que reúne los distintos tipos de expresiones ciudadanas
Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION
La calle entra al museo, con su diversidad de propuestas artísticas y sus propias palabras. Como esas que, desde un muro recreado en el primer piso del Palais de Glace, dice: "Mi hambre es tu moda", bajo la imagen de un chico flacucho, en alusión a que la desnutrición de algunos es la anorexia de otros. Mañana, a las 19, se inaugurará la muestra "Ficus Repens" ("Enamorados del muro"), que reúne los distintos tipos de expresiones que embellecen los paredones de Buenos Aires. La Tate Modern, de Londres, abrió hace dos meses –y estará hasta el 25 de agosto– una muestra de arte urbano , o arte callejero, o street art, como se conoce a esta diversidad de propuestas visuales en la era del posgraffiti. La invitación del Palais de Glace, que comenzó a gestarse hace dos años a instancias del director Oscar Smoje, incluye trabajos colectivos de unos 42 grupos, lo que equivale a más de 60 personas, porque bajo distintos seudónimos, se expresan varios graffiteros. En el primer piso del edificio se reprodujeron muros de la ciudad, que es un modo de conectar la expresión visual y el habitat en que se producen. En todo el espacio central del Palais se levantan placas de 2,40 de altura por 1,30 de ancho, con manifestaciones colectivas, para las que se aplicaron técnicas muy diversas: collage, esténcil, aerosol, pintura y palabras, todo es válido para devolverle vida a los paredones descascarados. "Estos grupos gestionan las pintadas de los muros", dice Smoje en diálogo con La Nacion. Lo que equivale a decir que procuran embellecer los muros de edificios abandonados. Los grupos –dentro de los cuales hay, como dice Smoje, verdaderos artistas– trabajaron el sótano del Palais de Glace de noche durante un mes. "Es muy curiosa su composición. Porque hay desde marginales hasta empleados de los estudios de diseño top", señala Violeta Bronstein, curadora de la exposición. Cadetes, empleados de delivery , cocineros de sushi iprimen en su vida clandestina letras tridimensionales y detalles minuciosos a su arte que estampa las paredes urbanas. De la clandestinidad nocturna en las calles se hacen visibles en la muestra del Palais. Arte en las calles La muestra se completa con una documentación del trabajo real que puebla la ciudad, donde los artistas dejan su marca. Una galería fotográfica registra la actitud de los transeúntes en relación con los graffitis –algunos se detienen a observar, otros pasan indiferentes–, al tiempo que en un sala de video, se exhibe el backstage del trabajo en los sótanos del Palais. Habrá, desde la inauguración, un taller con varios rollos de papel, donde el público creará sus propios graffitis. Y un ciclo de charlas sobre distintos aspectos del arte urbano. Un plano de la ciudad tendrá localizados los muros pintados que, en barrios como Palermo o Colegiales, se han convertido en el territorio marcado por el street art. Una de las imágenes que la curadora comparte con La Nacion, muestra un león pintado en un muro, a cuyos pies un homeless ha tendido su manta y sus cartones. "Es la síntesis de la jungla", dice con acierto. La muestra se completa, en la planta baja, con la iniciativa coauspiciada por la Fundación PSA de Peugeot. "¡La calle es nuestra...de todos", que exhibe las múltiples problemáticas del espacio público, inaugurada hace dos semanas. ¿Con qué objetivo de estas exposiciones de arte urbano? Tanto la Tate Modern, de Londres ("nos ganaron de mano, dice Smoje), como el Palais apuntan a lo mismo: que los jóvenes entren a los museos. Y nada parece más adecuado que meter la calle en ese recinto cerrado, para provocar el interés de un público joven, que se reconoce en la transgresión y la clandestinidad de estos artistas urbanos.
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1034892
De la Redacción de LA NACION
La calle entra al museo, con su diversidad de propuestas artísticas y sus propias palabras. Como esas que, desde un muro recreado en el primer piso del Palais de Glace, dice: "Mi hambre es tu moda", bajo la imagen de un chico flacucho, en alusión a que la desnutrición de algunos es la anorexia de otros. Mañana, a las 19, se inaugurará la muestra "Ficus Repens" ("Enamorados del muro"), que reúne los distintos tipos de expresiones que embellecen los paredones de Buenos Aires. La Tate Modern, de Londres, abrió hace dos meses –y estará hasta el 25 de agosto– una muestra de arte urbano , o arte callejero, o street art, como se conoce a esta diversidad de propuestas visuales en la era del posgraffiti. La invitación del Palais de Glace, que comenzó a gestarse hace dos años a instancias del director Oscar Smoje, incluye trabajos colectivos de unos 42 grupos, lo que equivale a más de 60 personas, porque bajo distintos seudónimos, se expresan varios graffiteros. En el primer piso del edificio se reprodujeron muros de la ciudad, que es un modo de conectar la expresión visual y el habitat en que se producen. En todo el espacio central del Palais se levantan placas de 2,40 de altura por 1,30 de ancho, con manifestaciones colectivas, para las que se aplicaron técnicas muy diversas: collage, esténcil, aerosol, pintura y palabras, todo es válido para devolverle vida a los paredones descascarados. "Estos grupos gestionan las pintadas de los muros", dice Smoje en diálogo con La Nacion. Lo que equivale a decir que procuran embellecer los muros de edificios abandonados. Los grupos –dentro de los cuales hay, como dice Smoje, verdaderos artistas– trabajaron el sótano del Palais de Glace de noche durante un mes. "Es muy curiosa su composición. Porque hay desde marginales hasta empleados de los estudios de diseño top", señala Violeta Bronstein, curadora de la exposición. Cadetes, empleados de delivery , cocineros de sushi iprimen en su vida clandestina letras tridimensionales y detalles minuciosos a su arte que estampa las paredes urbanas. De la clandestinidad nocturna en las calles se hacen visibles en la muestra del Palais. Arte en las calles La muestra se completa con una documentación del trabajo real que puebla la ciudad, donde los artistas dejan su marca. Una galería fotográfica registra la actitud de los transeúntes en relación con los graffitis –algunos se detienen a observar, otros pasan indiferentes–, al tiempo que en un sala de video, se exhibe el backstage del trabajo en los sótanos del Palais. Habrá, desde la inauguración, un taller con varios rollos de papel, donde el público creará sus propios graffitis. Y un ciclo de charlas sobre distintos aspectos del arte urbano. Un plano de la ciudad tendrá localizados los muros pintados que, en barrios como Palermo o Colegiales, se han convertido en el territorio marcado por el street art. Una de las imágenes que la curadora comparte con La Nacion, muestra un león pintado en un muro, a cuyos pies un homeless ha tendido su manta y sus cartones. "Es la síntesis de la jungla", dice con acierto. La muestra se completa, en la planta baja, con la iniciativa coauspiciada por la Fundación PSA de Peugeot. "¡La calle es nuestra...de todos", que exhibe las múltiples problemáticas del espacio público, inaugurada hace dos semanas. ¿Con qué objetivo de estas exposiciones de arte urbano? Tanto la Tate Modern, de Londres ("nos ganaron de mano, dice Smoje), como el Palais apuntan a lo mismo: que los jóvenes entren a los museos. Y nada parece más adecuado que meter la calle en ese recinto cerrado, para provocar el interés de un público joven, que se reconoce en la transgresión y la clandestinidad de estos artistas urbanos.
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1034892

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