Cultura: Cuando los dibujos también narran

"LA INVENCION DE HUGO CABRET", UN LIBRO ORIGINAL

Este libro para chicos de 533 páginas combina ilustraciones, recursos de la novela gráfica y una introducción escrita. Su autor, el estadounidense Brian Selzinick, cuenta los secretos de este fenómeno de la literatura anfibia, entre las palabras y las imágenes.

No tengo una palabra para definir mi libro, acepto sugerencias", ha dicho Brian Selznick, el autor de La invención de Hugo Cabret. Se entiende: este libraco para chicos de 533 páginas no es un libro con ilustraciones, no es un libro de historietas, no es una novela gráfica. Es un poco de todo eso a la vez. Por eso, antes que decir lo que la historia cuenta hay que hablar de cómo lo hace. La invención... empieza con una introducción escrita y sigue con varias imágenes que muestran una estación de trenes de París de manera cinematográfica (en el sitio web se las proyecta). En dibujos en blanco y negro, un niño empieza a moverse y recién en la página 46 reaparece el texto: hasta ese momento la acción ha sido narrada a través de las imágenes. Toda la historia de Hugo Cabret, del autómata que este niño busca reparar, de un viejo que termina siendo un personaje famoso, será contada, alternativamente, con dibujos y textos. "En la secundaria -cuenta el autor en www.readingrockets.com- me decían que yo sería ilustrador de libros infantiles, lo que me enojaba. " Con su destino de ilustrador acechándolo, Selznick se empleó en una librería. Escribió un libro, The Houdini box (La caja de Houdini). Lo impresionó Viaje a la luna, el imaginativo filme que George Mèliés filmó en 1902, poco después de la invención del cine. Recordó un libro que había leído: Edison's Eve, de Gabby Wood. Ahí se hablaba de los autómatas, complejos mecanismos que llegaban a escribir o dibujar. Se enteró de que su admirado Mèliés había tenido -y perdido- una colección de autómatas. Los elementos para La invención de Hugo Cabret sobre la mesa. Entonces, la escribió. Escribió la historia de un huérfano, Hugo, de su autómata, del viejo de la juguetería. Y cuando terminó, volvió atrás y lo dibujó: "Al principio, había 3 páginas de texto sobre la estación de tren; las quité y las reemplacé por 22 dibujos que decían lo mismo pero visualmente." ¿Economía de recursos? No siempre: "Una línea, como 'Hugo siguió al viejo hasta la casa' se podía convertir en doce páginas de dibujos en los que vamos con Hugo por las calles de París." Así, el libro pasó de tener 150 páginas a alcanzar casi 600. Y Cabret se convirtió en un anfibio, entre palabras e imágenes.




http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/08/07/_-01732086.htm

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