Cultura: China y sus capitales del Arte

Por Álvaro Rodríguez Fominaya



Guangzhou: Más Crítica Postcolonial, Por Favor. Al acercarnos por carretera a Guangzhou, un lugar no imaginado desde España, empieza uno a desentrañar la magnitud de una metrópolis de 10 millones de habitantes. Es un lugar en el que, por ejemplo, resulta normal que un promotor inmobiliario construya un centro de arte contemporáneo en la cima de un rascacielos diseñado por Rem Koolhas, y donde los edificios son insistentemente coronados con un elaborado château francés. En este contexto no es de extrañar que haya surgido en apenas nueve años una de las bienales más relevantes e influyentes de nuestros días. Desde que Hans Ulrich Obrist, Hou Hanru y Guo Xiaoyan fueran comisarios hace tres años de la última edición, la Trienal de Guangzhou ha ido ganando momentum, en un proceso que ha culminado en la actual edición, apenas la tercera, con el comisariado de Gao Shiming, Sarat Maharaj y Chang Tsong-zung. Despedida al Postcolonialismo es el lema de esta nueva muestra que aparece relacionado con el subtítulo no oficial de Hacia una sociedad no-Occidental. Me pregunto qué diría Edward E. Said o que dirá Homi Bhabha.

La Trienal ha sido construida conceptualmente mediante una sucesión de seis foros que se han ido celebrando desde el 2007 en las ciudades de Londres, Hangzhou, Shanghai, Pekín, Huangshan y Hong Kong. A estos habrá que añadir un último encuentro crítico que se celebrará próximamente en Guangzhou. Pocas bienales tienen un trabajo de fondo tan importante como el seguido aquí. La labor de los tres comisarios principales ha sido apoyada además por un equipo de siete comisarios investigadores, y numerosas instituciones independientes, como Vitamin o Para/Site, que presentan diversas propuestas integradas en el recorrido.

Las obras de los 170 artistas participantes han sido ordenadas en cuatro áreas: Proyectos en progresión, Proyectos independientes, Radicales libres y Sala de pensamiento. El discurso de los comisarios ha retomado las líneas desplegadas por la última Documenta, donde de manera bienintencionada, aunque no fructífera, sus comisarios recapitulaban sobre el estado actual de las teorías de la globalización y multiculturalidad en el terreno de las artes visuales, y donde, por cierto, Sarat Majarah fue uno de los ponentes teóricos.

La sede principal de la Trienal, el Museo de Arte de Guangdong, inicia este discurso con una instalación de Liu Dahong. Titulada Fe en un caballo, es una crítica al estado actual de la política internacional entrelazada con iconografía comunista procedente de la Revolución Cultural; la tienda de campaña militar utilizada por el artista para esta peculiar escenografía nos sitúa en una semiótica en plena transformación, que más tarde podremos seguir contemplando en instalaciones de Zarina Bhimji, Amy Cheung, Jun-Nguyen Hatsushiba, Jitish Kallat, Kiluanji Kia Henda, Carlos Garaicoa o Xu Zhen, esta última compuesta de cientos de imágenes de «árabes» extraídas del cine, y donde el artista y su equipo se embarcan en el análisis de los estereotipos creados por la cultura occidental.

La exposición incluye numerosas obras destacadas, desde el guiño filosófico a Guy Debord realizado por Leung Chi Wo, hasta la triple vídeo-instalación de Wu Junyong, que esta vez en Circle Of Spider da un tono poético a sus habituales sátiras políticas, o la instalación Treasure Hill, un proyecto de recuperación y reconstrucción de una comunidad a las afueras de Taipei, con la autoría de Wel-Li Yeh y Yu-Hsin Wu. La instalación compuesta por fotografías, diagramas y dibujos de la brasileña Maria Thereza Alves, una obra que narra la historia de Guangzhou a través de las vidas de ciudadanos anónimos, es un ejemplo de lo que los comisarios han buscado con la selección que han propuesto. A pesar de estos aciertos, la presencia de mis favoritos Vik Muniz y Neo Rauch es más complicada de justificar conforme a este discurso tampoco; la segunda sede de la Trienal parece aportar nada a este interfaz teórico, apenas la instalación cinematográfica de Wang Jianwei merece salvarse de un apéndice que está desubicado y descontextualizado con respecto a la sede principal.

Procesos Globales en la Bienal de Shanghai. El ánimo en Shanghai era radicalmente opuesto al ambiente respirado en Guangzhou, es lo que tiene inaugurar una bienal a la vez que dos ferias de arte, SH Contemporary y Shanghai Art Fair, y a tan sólo dos años de la Expo de 2010. Los comisarios han querido seguir el tema propuesto por las bienales anteriores en torno a la migración urbana y han elegido el neologismo Translocalmotion como lema de la misma, aunque con una vocación de ordenación de la realidad menos ambiciosa que la global Trienal de Guangzhou. El proyecto concebido por los comisarios Julian Heynen y Henk Slager y el director artístico Zhang Qing, sin ser desdeñable, ha dado como resultado una exposición fundamentalmente occidentalizada y con excesivo apego al mercado. Así lo confirman las individuales dedicadas a Mike Kelley, Brummelen & De Haan y Yue Minjun, que ocupan gran parte del espacio expositivo, la presencia de Thomas Ruff o Liu Ye, o el peso de los 15 artistas alemanes y holandeses presentes. La bienal ha sido estructurada en torno a tres apartados: 25 proyectos de investigación realizados sobre la Plaza del Pueblo de Shanghai, lo más acertado de la muestra, tres individuales de los artistas antes mencionados, y 32 obras relacionadas con el tema general.

Dos potentes obras capturaban el espíritu del evento desde su inicio: la disfuncional locomotora de Jing Shijian, que herrumbrosa permaneció estacionada a la entrada del Museo de Arte de Shanghai, la institución organizadora, como un símbolo del proceso de transformación de China continental, aunque recurriendo de nuevo a la iconografía de la Revolución Cultural, y la espectacular escultura de Yin Ziuzhen que reproducía un híbrido entre un avión y un automóvil, y que de manera abrumadora capturaba la idea de los procesos migratorios. Por otro lado, Tiong Ang, partiendo de un mapa de la ciudad de los años 30; Tang Maohong, con una animación con referencias al «gran mundo» representado por Shanghai; Zhang Qing con una escultura/palomar situada en los jardines del museo, y Zhou Tao con una videoinstalación que recoge técnicas de motivación empresarial cercanas a la formación militar, resumen algunos de los proyectos creados de forma específica para la Bienal.






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