Arqueología: Un tesoro que cambia la realidad

"Los pescadores locales creen que existen espíritus submarinos que custodian los restos de naufragios", dice Tilman Walterfang, mientras nuestro barquero sortea el camino por un laberinto de arrecifes de coral y rocas sumergidas.


Simon Worrall
BBC


"A veces bendicen los botes, sacrificando una cabra y regando la sangre por todas partes, para que el buque esté a salvo", añade.

Estoy en un barco de pesca en el estrecho de Gaspar, cerca de la isla Belitung, al sureste de Sumatra.

Desde tiempos inmemoriales, este paso con forma de embudo que conecta el Mar de Java con el Océano Índico ha sido una de dos principales rutas marítimas. El estrecho de Malaca es la otra, de China hacia Occidente.

Un capitán británico, que naufragó aquí en 1817, la llamó "el área más peligrosa entre China y Londres".


Descubrimiento

Hace diez años, en un lugar conocido localmente como "Roca Negra", dos hombres que buceaban en busca de holoturoideos o pepinos del mar se encontraron con una gran loma de arena y coral.


Excavaron un hueco, metieron la mano y sacaron una vasija incrustada de percebes. Y luego otra. Y otra.

Se habían topado con el descubrimiento arqueológico marino más antiguo y más importante jamás hecho en el sudeste asiático: una embarcación de vela de origen árabe -o dhow- hecha de madera de teca, de coco y fibra de cayena, cargada con un tesoro con el que Indiana Jones sólo podía soñar.

Había 63.000 piezas de oro, plata y cerámica de la fabulosa dinastía Tang, que floreció entre los siglos VII y X.

Entre los artefactos estaba la copa de oro Tang más grande que se haya encontrado y algunas de las más exquisitas piezas de porcelana Yue, que los antiguos chinos comparaban con la nieve, por su delicadeza.

La excepcional calidad de los objetos ha llevado a algunos eruditos a pensar que se trataba de regalos para el emperador Tang.


Jarrones

La mayor parte de la carga era menos elegante, incluyendo 40.000 vasijas Changsha, llamadas así porque eran producidas en los hornos changsha de la provincia de Hunán.

Iban empacados dentro de altos jarrones de terracota, separados por lo que algunos expertos creen que eran brotes de soya, para protegerlos.

Estas vasijas de brillantes colores eran el equivalente Tang de los contenedores de plástico que se usan hoy en día.

"Parece que estaban acercándose a Tanjung Pandang, la principal ciudad de la isla de Belitung, cuando chocaron contra el arrecife", explica Walterfang, el fornido alemán buscador de tesoros que recuperó el botín.

"Probablemente vinieron a buscar agua u otros suministros. Quizás hubo una emergencia o incluso un ataque de piratas".

"Nunca lo sabremos... sucedió hace casi 1.200 años".


Capa de cieno

De una forma mágica, todo fue preservado perfectamente por una capa de cieno.

Tras más de un milenio en el fondo del mar, las copas de oro y los espejos de bronce, las cajas y aguamaniles de plata, parecen tan nuevos como el día en que fueron creados.

En 2005, el gobierno de Singapur pagó cerca de US$35 millones para adquirir el tesoro, con el objetivo de convertirlo en el atractivo principal de un nuevo museo marítimo.

Pero no se trata sólo de ostentación. El naufragio de Belitung es una cápsula de tiempo que ha revolucionado nuestro conocimiento sobre dos antiguas civilizaciones que en la actualidad están en el centro de las noticias: China y el Medio Oriente.

La naturaleza en serie del cargamento -1.000 urnas funerarias de miniatura y 800 tinteros idénticos - muestran que China producía mercancías en masa para la exportación varios siglos antes de lo que se pensaba.

El dhow árabe, el primero de su tipo que se haya encontrado, también demuestra algo sorprendente: que los marineros del Golfo Pérsico estaban comerciando a una escala y a distancias no igualadas por los seres humanos hasta que el portugués Vasco da Gama navegó por primera vez rumbo a India a finales del siglo XV.

O sea, que Simbad el Marino bien pudo haber existido.


Una Basora próspera

Una de las vasijas Changsha tiene una fecha estampada, "el decimosexto día del séptimo mes del segundo año del reino de Baoli", es decir, el año 826 d.C.

Un análisis de datación por carbono-14 hecho a restos de anís estrellado encontrados en la embarcación indica que probablemente ésa fue la fecha en que ésta zarpó de China.

Varios eruditos señalan que es muy posible que haya salido de Cantón, el mayor de los cinco puertos de la Ruta Marítima de la Seda.

Nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde se dirigía el dhow cuando encalló en el arrecife coralino.

Su destino más probable era un lugar más conocido en la actualidad por otros motivos, el puerto iraquí de Basora, como ahora se le llama.

En el siglo IX, Basora era una de las ciudades más ricas del mundo, en la que vivía una clase de prósperos comerciantes que estaban ávidos por adquirir productos chinos de lujo.

Entre los artefactos más sensacionales encontrados en el naufragio hay tres platos decorados con cobalto de Irán, que son los utensilios blancos y azules más antiguos hallados hasta la fecha.

Estos tres platos demuestran que uno de los productos chinos más conocidos en todo el mundo se inventó varios siglos antes de lo que se creía: la porcelana.




http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7683000/7683333.stm

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