Debate: Versalles - el palacio del Rey Sol, en manos de un artista escandaloso

Los históricos salones y jardines están ocupados por enormes esculturas pop que exaltan la vulgaridad. La polémica por la muestra del estadounidense Jeff Koons, ex de Cicciolina, no para.

Por: Marlise Jozami



Desde la llegada de la hamburguesa al Viejo Continente que no se veía nada igual. En la gran galería de La Orangerie, construida en el siglo XVII para albergar unas diez mil especies, el aprecio por la botánica fue sustituido por la indignación, y ni los canapés de caviar o el suave burbujeo del champagne pudieron disimular los murmullos y las narices fruncidas de los invitados al vernissage. A fin de cuentas, 'cómo superar la ofensa de ver uno de los templos de la cultura francesa invadido por la esencia del mal gusto?

La polémica sigue a casi un mes de la despampanante inauguración. "Pienso que ahora tenemos que rendirle homenaje a otro rey: El rey de lo kitsch", confiesa en una de las salas una perfecta bcbg --bon chic bon genre--, como suele autodenominarse la clase alta francesa. 'El monarca en cuestión? El estadounidense Jeff Koons, uno de los artistas más bien pagos de todo el mundo. Catapultado a la fama de la mano de la Cicciolina (artista porno devenida diputada y nuevamente transformada en actriz de programas populares de televisión), Jeff ha demostrado que aprendió las reglas del sistema financiero a la perfección. Ex corredor de Bolsa en Wall Street se transformó en una máquina de hacer dinero. En su atelier, cien artesanos ejecutan las obras generadas por computadora, como Hanging Heart, escultura que el año pasado se vendió en 23 millones de dólares y que seguirá en exhibición en el Palacio de Versalles hasta el 14 de diciembre junto con otras 16 obras creadas desde los años 80. "Sacrilegio", "insultante", fueron algunas de las palabras que se oyeron desde aquella noche, pero ciertamente la mejor definición provino del otro lado del canal de la Mancha: "mucho ruido y pocas nueces", sentenció Michael Yagmourian, curador inglés especializado en el siglo XVII de paseo por el palacio.

La referencia a Shakespeare se aplica a la perfección en este caso. Dejando la arrogancia de lado, aun los críticos más estoicos se han amontonado para entrar en los salones reales y enfrentarse a la escultura neo-barroca de Michael Jackson (tamaño natural) colocada en el centro del salón de Venus, diosa del Amor. Junto a la cama de María Antonieta se encuentran con un gigantesco jarrón con flores de resina, assorti con la tela de las paredes estampada con lilas y plumas de pavo. "Debe de haberse inspirado en la revista Architectural Digest", comenta mordazmente una rubia snob recordando que el artista es hijo de un decorador de interiores. Una langosta de aluminio aparentemente inflable, un globo rojo gigante en forma de perro o convertirse en el mismísimo Rey Sol. Nada limitó a Koons, cuyas intervenciones más renombradas en el palacio son la caja de acrílico con varias aspiradoras de polvo, (instalada sobre la mirada reprobadora de María Antonieta) y, Split-Rocker, una escultura vegetal de 250 toneladas cubierta por 80 mil flores mantenidas por un complejo sistema de irrigación. Dejando el sarcasmo de lado, las opiniones suelen ser coincidentes en cuanto al perfeccionismo de las obras que, en promedio, demoraron tres años en ser ejecutadas y que gozaron de la colaboración de un ganador del Premio Nobel de física: Richard Feynman. En defensa de su "fábrica de arte", Koons alegó en reiteradas ocasiones que otros artistas utilizaron los mismos recursos, como Andy Warhol.

A decir verdad, pensando un poco hacia atrás puede citarse otro ejemplo: Charles Le Brun. Artista fetiche de Luis XVI, Brun contaba con un ejército de artesanos, vivía como un príncipe y fue el artista más rico de su época. "En el fondo, ésta es una buena oportunidad para poner al artista en el lugar que verdaderamente se merece", continuó Yagmourian. Como observó, las obras de Jeff Koons en Versalles son polémicas, pero a la hora de la verdad, quedan "minimizados" ante la magnitud del palacio que fue especialmente construido para aplacar los caprichos de ostentación de un monarca que acuñó lo que terminó por conocerse como la "estética del poder": profusión de mármoles, espejos y dorados. "Y, como Francia está en plena fase de bling-bling, nada más coherente", destiló refiriéndose al ruido de las cadenas de oro a las que el presidente Sarkozy ha demostrado ser tan adepto.

Ironías de lado, es bueno saber que persiste el tradicional savoir-faire francés. Tal vez inspirado por el lugar, Jean-Jacques Aillagton, director de Versalles, recibió a los invitados VIP en la Escalera de los Embajadores. Fue con indiferencia diplomática ("este es un lugar importante pero no un lugar muerto", respondió a unos manifestantes que se opusieron a la muestra) que reaccionó a las insinuaciones de una exposición de casi tres millones de dólares, auspiciada en gran parte por el megaempresario francés François Pinault, que por su parte es el más grande coleccionista de Jeff Koons.




Koons básico
Pensylvannia, 1955
Artista


De muy joven, frecuentó a Salvador Dalí en el hotel St Regis de Nueva York. Allí montó una fábrica de arte con treinta operarios siguiendo el ejemplo de Andy Warhol con "The Factory". Se casó con Cicciolina en 1991, tuvieron un hijo y se divorciaron en 1992. Sus obras llegaron a valer US$ 27 millones en 2007.



http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/10/19/_-01785370.htm

Comentarios

Entradas populares