Cultura: Museos - contra la crisis, la imaginación

Ante la previsible caída de socios y donaciones para el año próximo, algunas instituciones contemplan exhibir sus colecciones permanentes, colaborar entre sí e incluso vender obras



por Carol Vogel
De The New York Times


Desde que se inauguró el 21 de septiembre en el MoMA, la muestra Van Gogh y los colores de la noche ha atraído a miles de personas cada día. Los visitantes hacen fila esperando mesa en los tres restaurantes del museo, y las tiendas informan un aumento de las ventas de un 5% respecto del año anterior. Pero en las oficinas ejecutivas, varios pisos más arriba, los funcionarios se preguntan cuánto más podrá durar la buena época. "Sabemos que hay una tormenta en el mar y que tocará tierra. Las cosas podrían ponerse feas -dijo Glenn D. Lowry, el director-. No sabemos con cuánta fuerza golpeará, ni cuándo va a llegar. Pero suponemos que será inevitable." El museo ya dispuso congelar temporalmente las contrataciones y reducir el 10% de su presupuesto operativo general, que volverá a ajustarse en diciembre.

En Estados Unidos, los directores como Lowry se preparan para enfrentar los efectos de una crisis económica que podría cambiar todo, desde las dimensiones y la clase de exhibiciones que organiza un museo hasta las adquisiciones que podría afrontar y la mercadería que ofrece en sus tiendas. La crisis del mercado financiero ya ha disminuido las donaciones que cubren los gastos operativos cotidianos. Lehman Brothers, que durante años fue un sponsor crucial, ya no existe más. Las instituciones y corporaciones bancarias sobrevivientes que también han sido los cimientos de financiación de las exhibiciones probablemente disminuyan sus donaciones o las interrumpan por completo. Incluso los donantes más generosos están sintiendo la estrechez. Lo mismo ocurre con los socios, como los 115.000 con los que cuenta el MoMA, que aportan desde 50 hasta 60.000 dólares.

De esta manera, los directores y curadores están a la expectativa, para ver si se producen las donaciones de fin de año o si cae mucho el ingreso procedente de los socios. "La contraseña del momento es ?cautela´", dijo Lowry. En el Brooklyn Museum están preocupados por una retrospectiva de Yinka Shonibare prevista para 2009. "Hasta el momento no se han recaudado fondos -dijo su director, Arnold L. Lehman-. No hay red de seguridad. Estamos apretados por todas partes".

Sin embargo, lenta y metódicamente los museos han elaborado estrategias para enfrentar la potencial reducción de fondos. Aunque muy pocos previeron las ondas expansivas globales que acompañaron el derrumbe del mercado financiero, los planificadores internos eran conscientes desde hacía tiempo de que se avecinaba una crisis. Ya a fines de 2001, cuando los seguros contra el terrorismo se convirtieron en un tema importante, los museos predijeron que habría menos préstamos e instaron a los curadores a que se concentraran en muestras originales basadas en sus colecciones permanentes.

Las demostraciones de que los museos han sido más creativos con sus fondos de obras cubren un espectro que va desde la exhibición de Van Gogh del MoMA, que usa la obra Noche estrellada , perteneciente al museo, como pieza central, hasta Kirchner y la calle Berlín , que gira en torno de dos pinturas del museo, aunque ambas muestras incluyen préstamos procedentes de los Estados Unidos y del extranjero. El Museo Metropolitano de Arte, que durante años ha ofrecido exhibiciones basadas en obras propias, acaba de inaugurar Chequeando la realidad; verdad e ilusión de la fotografía contemporánea , con 30 obras que pertenecen al museo.

Muchos predicen que el impacto de la crisis se hará más notable a fin de año, cuando la mayoría de las personas ya haya hecho sus donaciones deducibles de los impuestos. Los funcionarios además estarán ansiosos por ver si los donantes leales siguen donando obras de arte o si se verán obligados a vender parte de sus colecciones para recaudar dinero. "Seguramente todos deberán apretarse el cinturón", dijo Michael Govan, director del Museo de Arte de Los Ángeles. Agregó que no sabía de qué manera la crisis afectaría a los socios, que aportan alrededor de 8 millones de dólares anuales. "Estamos compitiendo con las compras de combustible y las salidas a cenar", observó.

En Nueva York, el alcalde Michael R. Bloomberg pidió al Departamento de Asuntos Culturales, que decide cuánto dinero municipal recibe cada museo, que reduzca sus gastos en un 2,5% en el año fiscal en curso, que termina el 30 de junio, y que establezca una reducción adicional del 5% en el año próximo. Como casi todas las exhibiciones en préstamo de los museos se planifican con años de antelación, los departamentos de desarrollo luchan por conseguir financiación para exhibiciones que se inaugurarán dentro de varios años. La mayoría admite que esa tarea es ahora más complicada que nunca.

Sin embargo, no todos los donantes se están retirando. Hasta ahora, la empresa minorista Target, por ejemplo, sigue financiando 1500 días gratuitos al año en más de 70 museos de todo el país, a pesar de que informó que sus ventas disminuyeron un 3% respecto de esta misma época del año pasado. Patrocinantes como UBS y el Bank of America dijeron que planean seguir dando apoyo a los museos el año próximo, aunque no quisieron proporcionar cifras. Muchos señalan que esa clase de filantropía cultural no sólo es una manera de hacer buenas relaciones públicas sino también de transmitir que siguen en actividad y llenos de confianza.

Incluso en épocas de vacas flacas, algunos directores tratan de encontrar un lado positivo. "Aprovechar nuestras colecciones permanentes no es malo", dijo William M. Griswold, director de la Biblioteca y Museo Morgan de Manhattan. Y si los precios empiezan a bajar, dijo Govan, "tal vez finalmente podamos comprar obras". Algunos dijeron que los museos que se consideran rivales entre sí podrían empezar a trabajar en colaboración. Otros observan que, en el museo, los visitantes pueden pasar un día entero e incluso ver una película. Además, está el aspecto cósmico: "El arte no pierde su valor emocional ni artístico -dijo Govan-, sea cual fuere el estado de la economía."

© LA NACION y The New York Times

[Traducción: Mirta Rosenberg]





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