Música: "Tomar atajos hace perder calidad"

Entrevista a Eithne Ní Bhraonáin, 'Enya', compositora irlandesa
La cantante que ahora presenta "And winter came..." vive en un castillo, transmite paz y no sabe lo que son las patas de gallo. "No nos dejamos influir por otras ideas, cuando grabamos sólo cuenta nuestra opinión"


Pedro Vallín


Hay una inquietante sombra de bruja buena en Eithne Ní Bhraonáin y una buena dosis de irrealidad en la tersura de su piel, maquillada pero aún idéntica a la de hace veinte años. Como un personaje de ficción, la Enya –nombre artístico y marca registrada de la compositora irlandesa– que presenta "And winter came…" es una foto viva de la que en 1987 convirtió en negocio multimillonario la música new age de inspiración céltica. Su música y su faz permanecen iguales y no se ve la trampa por más que uno se acerque a ninguna de las dos. Vive en un castillo, transmite paz y no sabe lo que son las patas de gallo. Da yuyu.

Graba una canción cientos de veces para sumar voces e instrumentos que son siempre usted. Recuerda a la técnica del óleo: acumulación de capas.
Es así, la idea del "coro de uno" lo que busca es que el público capte un muro de sonido, un muro que en realidad está compuesto por una sola voz, grabada pacientemente capa tras capa para crear todas las armonías. La intención es que la textura resultante posea una singularidad que no se conseguiría mediante ningún otro proceso. Y sí, es una buena descripción, es como pintar al óleo, alcanzando matices por superposición.

¿Y en veinte años no ha conseguido simplificar el proceso?
No, es exactamente el mismo que entonces e igual de laborioso. No se hace un muestreo de mi voz, sino que yo canto cada pieza en tiempo real, de principio a fin en cada una de los miles de voces que requiere una canción. Siempre he tenido la impresión de que si usáramos voces sampleadas perderíamos la viveza y la textura de la voz natural.

¿Por eso se prodiga tan poco? Siete discos en veinte años.
Sí, ja, ja, ja. Me alegro de que se haya dado cuenta. Es mucho trabajo. No hay atajos que no supongan una renuncia en términos de calidad. Por eso pasamos mucho tiempo con los arreglos de cada pieza.

Cuando algo es distinto y tiene éxito siempre hay imitadores, pero usted no los tiene y ha vendido 70 millones de discos. Explíquemelo.
Tiene razón. Poca gente ha intentado imitarme y creo que los que han tratado de hacerlo no han conseguido reproducir nuestro sonido porque no creo que haya mucha gente dispuesta a emplear un método tan laborioso como el nuestro, y el efecto del muestreo no es el mismo.

Un disco de Navidad, que no es de Navidad sino sobre estampas de invierno… ¿Es muy navideña usted?
Sí, disfruto enormemente de la Navidad.

Pero la Navidad de su disco parece muy tradicional, victoriana. No me refiero a la música, sino a las estampas que parece evocar ese sonido, un poco dickesianas.
Muy observador. Lo que quería captar era esa imagen de los christmas, los clásicos, esos tan hermosos, captar la esencia de esas imágenes y trasladarla al siglo XXI y créame que me ha encantado el desafío.

Perdone la indiscreción, pero ¿cómo es la Navidad en un castillo?
Apasionante. Lo decoro por completo y pongo varios árboles llenos de adornos. Y durante las fiestas, siempre invito a un coro de niños a que dé un pequeño recital en casa, así que se crea un ambiente puramente navideño, muy hermoso.

No se lo tome a mal, pero usted sigue sonando hoy igual que hace veinte años. Y sigue vendiendo más de diez millones de copias por disco mientras que todos los músicos de new age de aire irlandés de entonces están desaparecidos. O casi. ¿Cómo lo hace?
No lo sé. En cuanto a otros artistas, creo que con el tiempo caen en la tentación de tomar atajos o se dejan influenciar poco a poco por otras opiniones o ideas y eso no funciona con mi música. Cuando trabajo con Nicky y Roma [los Ryan, su productor y su letrista], nosotros no nos dejamos influir por cosas de fuera, sólo cuenta nuestra opinión. Ese es el motivo por el que sigue funcionando. O eso espero.

¿Cómo trabajan usted, Nicky y Roma? ¿Quién empieza?
Yo compongo sola. Siempre empiezo por buscar una melodía. Compongo en el estudio y cuando creo que tengo una canción, se la enseño a Nicky y Roma. La escuchamos juntos, le damos vueltas y cuando creemos que tenemos un tema apto para el disco empezamos con los arreglos, hablamos de cuál es el tema y Roma se pone a escribir. Es un proceso muy lento, hacemos muchas pruebas y descartamos muchas cosas. Hace falta tiempo.

¿Cómo sería su música si hubiera nacido cuando los instrumentos no se enchufaban?
Sería muy diferente, obviamente…

… ¿usted sola tocando el piano sin acompañamiento?
Sí, podría ser. Yo, como compositora e intérprete, quiero tener mucho control sobre lo que hago. Sé cómo quiero que se cante lo que compongo. Disfruto de la música sola, así que sí, probablemente no habría coro ni orquesta.

Cuando se dio a conocer algunos dijeron que su sonido recordaba a los arreglos corales de Mike Oldfield. ¿Se siente cómoda con esa descripción?
Mike Oldfield, con Tubular Bells, consiguió componer una gran pieza instrumental rompedora y original. Entiendo que es un halago porque supone compararme con algo original, muy diferente, así que no me incomoda. Al contrario.

¿Y nunca colaboraría con otro artista?
No, absolutamente no. Controlo todo y tengo la sensación de que la intervención de otro músico de algún modo diluiría mi creación.

Pero habrá tenido ofertas.
Sí, he tenido invitaciones, pero no me siento capaz de hacer justicia a una canción si no la he compuesto.

Da la impresión de ser una persona obsesiva con el control.
Me gusta tener el control, saber lo que hago y lo que digo. Cuando usted me hace una pregunta, pienso mucho antes de responder, me paro a reflexionar los perfiles de la cuestión y cómo puede afectarme, nunca decido de forma precipitada.

He leído que usted, en su castillo, no escucha nunca música contemporánea para que no le influya en sus creaciones. ¿Es una leyenda urbana?
Sí, sí que escucho. Tenga en cuenta que mi padre tocaba jazz y swing y mi madre era profesora de música, y que desde pequeña cantaba en el coro de la iglesia y luego en Clannad, con mi familia. Escucho una amplia diversidad de estilos y disfruto de ello. Lo que más me atrae es cuando descubro alguna melodía impactante.

Sé que es la eterna cuestión, pero debo preguntar… ¿insiste en no hacer giras a pesar de la cantidad de avances que le permitirían interpretar su música en directo con buenos resultados?
No hay avances que permitan hacer en vivo un sonido como el del disco, y además no nos interesaría. En estudio puedo hacer la actuación completa, y existe ese factor humano de cada una de mis interpretaciones. Reproducido con pregrabados o muestreos en un concierto nunca sería lo mismo, se perdería ese factor de la inmediatez…

Vaya paradoja, el estudio más fidedigno que el concierto.
Sí, pero así es, lo hiciera como lo hiciera se perdería algo.

Empezó con la banda sonora de una serie, The celts, luego colocó una canción en Toys de Barry Levinson y fue candidata al Oscar por su tema para El Señor de los Anillos. ¿No le gustaría dedicarse a la música de cine?
La clave es el factor tiempo porque si estoy trabajando en un disco, no puedo distraerme con absolutamente nada más. Y un álbum me lleva al menos dos años. Tengo que tener algo terminado para dedicarme a otra cosa. Si tengo tiempo y encuentro algo con lo que me pueda identificar, lo haría y disfrutaría muchísimo, pero tiene que ser un proyecto al que consagrarme.

¿Qué banda sonora le hubiera gustado componer?
Admiro muchísimo la música sinfónica de las bandas sonoras y cuando veo una película suelo pensar que su música es la adecuada, nunca siento que la cambiaría por algo mío.

Un profesor de literatura me ha dicho que su música, al margen de las letras, es pura narrativa. No lo dice con afán de halago, sólo como descripción.
Es una magnífica observación, sí señor. Porque mis primeras piezas eran instrumentales y siempre estaban pegadas a una descripción visual o un relato. Es una buena idea, me la quedo.

Ahora que habla de imágenes, andan revueltos sus fans por el vídeoclip de Trains and winter rains. No entienden el cambio de un marco natural a uno urbano.
Es que la historia de la canción tiene un lado más oscuro. Se trata de emprender un viaje, abandonar el hogar e ir hacia lo desconocido, lo imprevisible. Esa incertidumbre es desconcertante, pero también proporciona mucha excitación y, para plasmarlo en un videoclip, la elección de la ciudad me parece la adecuada.









http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20081117/53581068772/tomar-atajos-hace-perder-calidad-navidad-roma-anillos-oscar-ryan.html

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