Cine: "Hacemos subversión desde adentro"

ENTREVISTA A ROBERT RODRIGUEZ Y QUENTIN TARANTINO


Los dos directores hicieron "Grindhouse", un programa de dos películas que aquí llegan por separado. Rodríguez hizo "Planet Terror", que se estrena el jueves, un relato de zombies asesinos. Y Tarantino se despachó con "A prueba de muerte", sobre violentas persecuciones de autos. Los realizadores hablan del singular proyecto y de sus ganas de sorprender siempre a sus fanáticos.

Por: Whitney Joiner

Mientras se encontraba en un embotellamiento de tránsito, el director Robert Rodríguez -muchas de cuyas películas ya abordaron el canibalismo, la tortura y homicidios en diversos grados- empezó a pensar un día cómo lograr que su siguiente emprendimiento concitara atención. La respuesta, decidió, era... una pierna ametralladora.

A medida que Rodríguez desarrollaba su idea, la pierna se convirtió en un muñón en el cuerpo de la actriz Rose McGowan. Su personaje, una bailarina de discoteca, pierde la pierna a manos de zombies. Su ex novio, que encarna Freddy Rodríguez (no es pariente del director), la ayuda a defenderse incorporando un arma automática a lo que le queda de pierna. El resultado puede verse en Planet Terror, una película dentro de la metapelícula Grindhouse, de Rodríguez y Quentin Tarantino, quienes trabajaron durante meses a los efectos de asombrar a un público que cree que ya lo vio todo.

"Pensé que a nadie se le había ocurrido algo así antes", dijo Rodríguez durante una entrevista que se realizó en su Troublemaker Studios. "Uno elabora las ideas más delirantes para atraer a la gente al cine y luego escribe el guión sobre la base de eso".

Para Rodríguez y Tarantino, el problema central de Grindhouse es cómo ponerse un límite cuando se construyó una carrera en torno a romperlos. Rodríguez se lanzó al asesinato con la mayor rapidez posible -por última vez en La ciudad del pecado-, al igual que Tarantino, con una colaboración en esa película y en su propia Kill Bill. Muñón letal aparte, percibieron que la solución no residiría sólo en la violencia sino en correr los límites del medio.

Grindhouse no se vendió en los Estados Unidos como una película, sino como dos al precio de una. Planet Terror, de Rodríguez, cuenta una historia de terror bioquímico. Death Proof, de Tarantino, versa sobre un doble asesino y su auto (NOTA: En la Argentina se estrenarán separadas, la de Tarantino llegará eL 29 de enero con el título de A prueba de muerte).

Según ambos, estas películas son es un regalo para los espectadores que se perdieron la experiencia de ver cine clase B, esos títulos que rechazaban los grandes estudios, por lo general sexo y sangre. Las películas contaban con posters que prometían más de lo que sus presupuestos podían brindar. Y los cines donde se proyectaban eran temibles.

"Las salas de cine grindhouse solían estar en el gueto", dice Tarantino en una entrevista telefónica. "O eran esos viejos cines del centro que permanecían abiertos toda la noche y al que iban los vagabundos. En el cine al que yo iba, todas las semanas daban la última película de kung-fu o una nueva película de autos o de sexo."

No se supone que el público se sienta cómodo con las películas. Como parte del juego, los dos directores avejentaron sus filmes, les incorporaron rayas y polvo. "Eso forma parte de la calidad sensacionalista -dice Rodríguez-. Parece una película popular que ya tuvo muchas proyecciones. La textura, las rayas: todo eso hace que tenga un aspecto pésimo, como si pudiera pasar cualquier cosa."

Como a las viejas películas grindhouse solía faltarles algún rollo, los realizadores cortaron deliberadamente alguna parte de sus filmes. "Lo mío es jugar con el público -dice Tarantino-. Le aseguro que cuando aparezca un cartel que diga rollo faltante, el cine se va a venir abajo. La gente va a gritar mi nombre: '¡Quentin, desgraciado! ¡Te odiamos!'. Luego empieza el rollo siguiente y de pronto, personajes que no se soportan empiezan a caerse bien. '¿Qué le pasó a ese tipo?', dirán."

Al visitar Troublemaker Studios se hizo evidente que el asunto exigió mucho trabajo. Había restos del rodaje por todas partes: vehículos con parafernalia militar amontonados en un rincón; una colección de autos destrozados apilados; dos amenazadores autos negros con calaveras blancas.

Rodríguez jugaba con una de sus computadoras y decidía qué secuencias de Planet Terror

En la película aparece un arma bioquímica salida de una base militar abandonada en una pequeña ciudad de Texas cerca de Austin. Pronto los habitantes quedan infectados y desbordan el hospital local. El virus tiene un efecto horrendo: no sólo los cuerpos de las víctimas empiezan a desintegrarse (piel ampollada, heridas purulentas y tumores), sino que se transforman en zombies asesinos.

Rodríguez dijo que Planet Terror se inspiró en las primeras películas de los '80 de John Carpenter, que dirigió filmes de terror (Halloween, El enigma de otro mundo) y de acción (Fuga de Nueva York). Al igual que los trabajos de Carpenter, Planet Terror es "muy inquietante".

Agrega: "Transcurre por la noche y pasan cosas extrañas, pero todo se hace muy en serio, de modo que el espectador lo compra. Por más que la mujer tiene una pierna ametralladora, el tono no es en absoluto de broma."

Cuando pensó su aporte, Tarantino venía de ver una serie de películas sangrientas. "Pensé: 'guau, quiero hacer una película sangrienta', recordó. "Pero lo que tiene de bueno el género es que es muy específico. Tiene que pasar tal cosa, luego tiene que pasar tal otra. Todas son muy similares, y eso es lo que a uno le gusta."

Como sabía que no podía limitarse a copiar el formato clásico, Tarantino ideó su propia versión. "Parte de lo que me divierte de hacer cine de género es que, como todos conocen bien las reglas, conscientemente o no, voy llevando al espectador por un camino y dándole toda la información que recibió en otras películas, pero luego uso esa misma información contra el espectador", declaró.

En Death Proof, un doble psicópata (Kurt Russell) acecha a mujeres y las mata con su auto negro con la calavera blanca. "Era algo que tenía en la cabeza: que los dobles pueden reforzar un auto y hacerlo a prueba de muerte -dice-. Se lo puede estrellar contra un muro a 150 kms. por hora sólo por la experiencia."

La inspiración, agregó, surgió de Vanishing point, la película de 1971 de veloces persecuciones en auto. Tarantino señaló que quería que Death Proof tuviera "una de las mejores persecuciones de autos de la historia."

La mayor parte de Death Proof, sin embargo, no pasa por acción y desmembramientos, sino por la relación entre las mujeres que, en su paso por bares de Austin o en diversiones en la Tennessee rural, conocen al doble, Mike. "En las películas de terror, siempre me encantó cuando uno llega a encariñarse con los personajes y casi lamenta el horror de lo que va a pasar -dice Tarantino-. Uno no quiere que esa gente muera."

Los realizadores consideran que los espectadores más jóvenes se van a mostrar mucho más receptivos a lo que ambos definen como "subversión desde adentro". Y agrega Rodríguez: "Tenemos muchas ideas. Es un concepto muy rico con el que trabajar".

Traducción: Joaquín Ibarburu
mostrar. "Esta parte es inquietante", dijo, haciendo referencia a una escena en un hospital en la que Josh Brolin se venga de su esposa, una anestesista que interpreta Marley Shelton, perforándole las manos con sus propias agujas.



Espíritu adolescente
Diego Lerer
Uno ve el doblete Planet Terror y Death Proof y es inevitable recordar las épocas en las que en la Argentina aún existían los autocines y los cines de barrio con programa doble. Años '70, '80: allí se veían películas de Bruce Lee (o de imitadores de Bruce Lee), comedias eróticas europeas, westerns italianos (no olvidar a Trinity) y cine de acción norteamericano. Muchos títulos que uno recuerda pero jamás podría encontrar en sitios de internet (¿quién dirigía? ¿quién actuaba?). Con el doblete Grindhouse, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez quisieron recuperar ese "espíritu adolescente" de una generación que creció antes de la computadora personal, la televisión satelital, el iPhone, el video (ni siquiera el VHS) y, en nuestro caso, hasta de "la tele a colores". Un mundo cercano, pero que parece perdido para siempre.






http://www.clarin.com/diario/2008/12/10/espectaculos/c-00611.htm





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