Cultura: "Calvino fue un revolucionario para la literatura italiana"

Ñ EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA

Entrevista a Valerio Evangelisti

Vive parte del año recluido en México, en el paradisíaco Puerto Escondido. Lleva cientos de miles de ejemplares vendidos en todo el mundo combinando a través de Eymerich, el inquisidor, la historia y la ciencia ficción. En esta entrevista, además, recuerda al autor de Seis propuestas para el próximo milenio y les responde a sus críticos.

"¡¿Trece, ¿qué te parece?!", pregunta el hombre de barba y look cortazareano sin saber que se trata de un estribillo famoso en la Argentina de los 90'. Trece entrevistas son las que lleva concedidas en esta tarde de diciembre en la 22 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Las preguntas son casi siempre las mismas, pero Valerio Evangelisti –de él se trata- tiene una paciencia a prueba de balas y que ya puso a prueba cuando compartió una mesa sobre ciencia ficción con el verborrágico Piergiorgio Odifreddi, para quien cualquier momento es propicio para dejar caer sus dardos agnósticos.


Graduado en historia, ex profesor universitario en Bolonia, la ciudad con la casa de estudios más antigua del mundo, cambió las aulas por los libros propios, aunque la literatura fue una constante que siempre lo acompañó. "Recuerdo los libros de ciencia ficción de los años 60', tantos textos que me marcaron tan hondo", recuerda ahora que presenta El collar roto, la flamante entrega de su "ciclo mexicano", como define los temas en los que trabaja. Sin embargo, ahora reflexiona: "No tengo una formación literaria. Nunca pensé en escribir profesionalmente, sólo quería divertirme". La diversión, hay que aclarar se convirtió en cientos de miles de copias diseminadas principalmente entre Italia, Francia y España y una decena de traducciones que recorrieron el mundo.


-¿Cómo es que combina en un mismo libro géneros en apariencia antitéticos como la ciencia ficción y la historia?


-Eymerich, es el nexo y un personaje que se ha vuelto tan popular en Italia y Francia. Es un inquisidor del 300, muy malo, pero muy inteligente, cruel pero culto. Tiene muchas contradicciones, pero es interesante, es mejor que aquellos a quienes combate. Hace investigaciones aparentemente diabólicas, hasta que se da cuenta que la solución que busca está en otro tiempo. La narración se desarrolla sobre tres o cuatro planos de diversos períodos históricos y está compuesta como un mosaico de tiempos diferentes, por eso es ciencia ficción, pero históricamente está muy documentado...


-¿Nueve entregas después cómo mantiene el interés en el mismo personaje?


-Eymerich no me cansa, porque se parece a mí. Yo era colaborador de un psiquiatra, lo ayudaba a poner por escrito sus ideas. Al transcribir un capítulo sobre la esquizofrenia, me di cuenta de que el enfermo era que ahí describía era yo. Ya venía con ganas de escribir sobre un inquisidor y esa fue la excusa para adornarlo con todas mis características negativas. Así me exorcicé y él se convirtió en un personaje malísimo....


Mientras Guadalajara y su universidad participan de la ebullición constante que significa la FIL, Evangelisti la compara con su ciudad. "Bolonia es una ciudad de 400 mil personas, donde ¼ del total son estudiantes, pero cuya estructura está fragmentanda. La actividad preferida de los bolonieses es aprovecharse de la universidad, con impuestos o leyes absurdas y provocadoras como ordenar cerrar los bares a las 10 de la noche, la hora en que los estudiantes recién llegan", se queja el ex profesor que abandonó su cátedra justo después de apoyar una toma de estudiantes en 1990.


-Gran parte de la participación italiana en la FIL sirvió justamente para homenajear la figura de Italo Calvino. Él también, en cierta medida, era un autor de ciencia ficción...


-Para mí no, aunque siempre estuvo muy cercano al género fantástico. Para Italia tuvo un lugar muy revolucionario, porque todo lo que era fantástico era considerado de segunda clase. Autores de la talla de Calvino y Dino Buzzati tuvieron serias dificultades para hacerse un lugar por culpa de la crítica...


-¿Cuáles eran las críticas más comunes?


La crítica alejaba a los lectores de Calvino. Sus razones eran muy variadas, desde su simplicidad, que en realidad es claridad. Le adjudicaban "falta de estilo". Eso lo sostenían los imbéciles que decían que alejaba a la literatura italiana de sus canales originales, que supuestamente son Alessandro Manzoni y Giovanni Verga. Hay críticos que creen que si un libro vende más de 40 copias ya no sirve. Con Calvino se equivocaban...
Evangelisti Básico
Bolonia, 1952. Escritor


Hasta 1990 enseñó historia en la Universidad local, la más antigua del mundo. Más tarde se dedica a la literatura y comienza a producir ensayos históricos hasta que escribe su mayor éxito, que combina la novela histórica y la ciencia ficción Nicolás Eymerich, el inquisidor (Mondadori). Lleva publicadas nueve entregas y se adjudicó el Premio Urania. También tiene textos policiales como Metal aullante (1998) y el Collar del fuego (2007).

Nostradamus y la prostitución literaria
Evangelista tiene una trilogía sobre uno de los personajes más interesantes de la historia universal, Nostradamus. Sin embargo, para este académico el personaje histórico nada tiene que ver con el literario que plasmó en su serie. "El verdadero Nostradamos era un gran charlatán, no sabía casi nada de astrología, era un vendedor de almanaques, nunca fue un gran médico. Son todas grandes leyendas. Escribía medicinales que eran absurdos, imposibles de hacer. Cambiaba de parecer según su cliente. Yo siempre lo detesté", explica.


Si tanta mala sangre le genera, bien cabe preguntarle por qué se le ocurrió dedicarle tantas páginas y esfuerzo. "Es que en 1999 estaba terminando el milenio, con un eclipse de sol y todo. En medio de esa psicosis que se generó, me llamó un editor de Mondadori para que escribiera sobre Nostradamus. Al principio me negué, pero cuando me dijeron cuánto me pagaban, acepté. Fue el único caso de prostitución literaria", se excusa...


"Es muy cómico ver cómo cambian las ediciones y las tapas según los países, desde Hitler, a las torres Gemelas, dependiendo la tragedia del país al que se traduce", se ríe divertido y con otro poco de culpa.

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