Cultura: Desde Buenos Aires, con afecto
Aburrida, pero productiva. Así fue la experiencia del artista francés durante los nueve meses que vivió en la Argentina, entre 1918 y 1919, según revelan sus cartas con remitente porteño. Traducidas al español por primera vez, hablan de una ciudad "provinciana", con galerías "ridículas", en la cual no había "ningún pintor interesante". Son el crudo testimonio de un hombre desplazado por la guerra y obsesionado con su trabajo
Por Cintia Mezza
Para LA NACION
Marcel Duchamp ha dejado un apasionante epistolario que combina de modo extraordinario la revelación de una personalidad inquieta, en observación constante, con los relatos sobre el proceso de producción de sus obras, además de informar acerca de sus sucesivas migraciones, sus reflexiones y proyectos, su familia, sus amigos (y el amor, incluso).
Neuilly, Munich, París, Nueva York, Buenos Aires, Rouen, Bruselas, Marsella, Casablanca, Bermudas y Cadaqués son varias de las ciudades-destino de la diáspora duchampiana. Desde cada una de ellas, las cartas son el testimonio de su vida y su obra.
En 1967, Duchamp le cuenta a Pierre Cabanne –su más famoso entrevistador– el motivo por el cual en 1918 llegó a Buenos Aires: "Me fui para trasladarme a un país neutral. ¿Me comprende? Desde 1917, Estados Unidos se encontraba en guerra y, en el fondo, yo ya había dejado Francia por carecer de militarismo. Por falta de patriotismo, si usted quiere..."
Escapando de la guerra, durante más de nueve meses transitó por las grandes avenidas porteñas y alquiló espacios como vivienda-taller en dos oportunidades: el primero en la calle Alsina (domicilio que aún existe y conserva varias de las características de la época), y el otro en la calle Sarmiento (actual sitio del Centro Cultural San Martín).
Aquí, según sus palabras, son tres los grandes temas que ocuparon su tiempo y pensamiento, en el marco de la tensión hasta el final de la guerra, y la profunda tristeza por la muerte de su hermano Raymond, de 42 años. En primer lugar, Duchamp relata la "tranquilidad" de la ciudad "de la buena comida", un clima pacífico de provincia que por momentos lo lleva a los comentarios más ácidos: "Buenos Aires no existe". Este entorno, que le resulta paralizante en algunos aspectos, tan diverso en costumbres, hábitos y vida nocturna, es el mismo que a la vez lo invita a trabajar más que nunca, a concentrarse en sus obras traídas de Nueva York, en sus proyectos sobre vidrio y en sus experiencias ópticas. Al mismo tiempo, aquí se desata su fanatismo por el ajedrez, hasta tal punto que se inscribió en un club local y jugaba cada día, incluso por vía postal, con sus amigos, con un sistema de sellos creados por él, y trabajó con un ebanista porteño en el armado de un set de piezas que aún existen. Más tarde se suma otra gran amiga y con ella comparte su obsesión por "cubificar BA", por desempeñar el rol de agente cultural en el intento por "despertar" a la ciudad en la que no hay ni "rastros de cubismo ni de cualquier otra elucubración moderna".
En el contexto de la exhibición en Fundación Proa, fue clave incluir dentro del catálogo de la muestra material acerca de su estada en Buenos Aires. Las 14 cartas seleccionadas fueron relevadas a partir de compilaciones de Francis Naumann y Héctor Obalk, pero están traducidas al español por primera vez. En todos los casos, se respetaron formatos, tabulaciones, tachados, subrayados y marcas de las cartas originales, así como dibujos, diagramas o bocetos que las acompañan.
La autora es coordinadora general de la muestra Marcel Duchamp, una obra que no es una obra "de arte"
"AQUÍ NO HAY NADA"
- "Empecé un pequeño vidrio para experimentar con un efecto que trasladaré al gran vidrio cuando regrese a N.Y. Por mi parte, no tengo intenciones de exponer aquí. Vi a algunos pintores. Nada interesante, sólo una especie de somnolencia. Tipos raros estos latinos..."
- Carta a Jean Crotti, Buenos Aires, 26 de octubre de 1918
- "La vida es menos cara que en Nueva York. La comida es sorprendente y sana (...) En el fondo estoy feliz de haber encontrado esta vida nueva y diferente. Me siento como si hubiera vuelto al campo, donde uno trabaja con alegría (...) Aquí no hay nada: ni talleres. Aquí los pintores son jóvenes obedientes que viven con su familia y usan un altillo o un patio cubierto como taller. Ni un solo pintor interesante (...) Las galerías, ridículas. En medio de todo eso, estoy contento porque trabajo."
- Carta a Carrie Ettie y Florine Stettheimer, Buenos Aires, 12 de noviembre de 1918
- "La noticia del armisticio fue como la buena nueva. Manifestaciones por aquí, desfiles por allá, etcétera. Buenos Aires es una gran ciudad de provincia y no es interesante. Una tranquila vida de provincia que me ha cambiado y me hace añorar Nueva York."
- Carta a Walter Pach, Buenos Aires, 15 de noviembre de 1918
- "Hace mucho que tengo intención de escribirles, pero el ajedrez consume mi atención de tal manera que hasta ahora no había podido hacerlo. Juego noche y día sin parar, y nada en el mundo me interesa más que encontrar la jugada perfecta."
- Carta a Carrie Ettie y Florine Stettheimer, Buenos Aires, 3 de mayo de 1919
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1077811&origen=relacionadas

Comentarios