Música: "El tango jamás morirá"
El argentino Eduardo Makaroff, uno de los líderes de la banda de tango electrónico Gotan Project que es un éxito en todo el mundo, habla sobre el futuro de la música rioplatense por excelencia, pero advierte que "hay que ser muy respetuoso con los padres" musicales.
Por: Esteban Linés. Barcelona. Especial La Vanguardia y Clarín
El cantante, compositor, productor y agitador cultural argentino pasó por Barcelona para inaugurar en la noche del martes la nueva edición del Festival Mil.lenni. Allí habló con este cronista que preguntó sin demasiados filtros...
Casi diez años de carrera artística y sólo dos discos. ¿Escasean las ideas?
No, no. Lo que pasa es que nuestras vidas están repletas de otras actividades. Gotan es una actividad, no más, pero al ser la más llamativa parece que seamos unos zánganos.
¿Tiene sentido el tango electrónico?
No. Lo que tiene sentido es lo que su curiosidad le motiva. El proyecto de Gotan Project es pura indagación, saber lo que puedes encontrar detrás de lo ya conocido. Las músicas populares tienen poder, y el tango lo es sin duda.
Insisto, ¿tiene sentido el tango una vez superado el corralito y metidos todos de lleno en la crisis global?
Es la mejor receta, sin duda. Vivo en París, ciudad civilizada, pero bastante arisca últimamente con ese presidente. El tango jamás morirá porque no es un estilo o género musical, sino más bien una manera de entender la vida. Ese dramatismo que nos gusta a los que venimos de allí...
Hay cierto deje hacia el conservadurismo musical en la música reciente de Gotan.
Hemos incorporado dos piezas clásicas, acústicas, en este disco, Santa María y Diferente.Son buenas piezas. El mirar atrás no significa nada más que mirar a veces a tus padres con aprecio, curiosidad y deuda.
La elaboración compositiva parece una tarea difícil en su grupo.
Lo es. Nosotros tres no somos una formación convencional; estamos en nuestras cosas, somos personas más o menos maduras, mayores, y nos cuesta ponernos en faena, como dicen ustedes en Catalunya. La verdad es que no es sencillo.
Si Gotan Project desaparece, ¿con qué receta voy a la farmacia?
Música argentina, los mejores remedios para las resacas sentimentales. Además, yo creo que el rock no vive malos tiempos; eso sí, todo es anglosajón.
Ustedes en realidad están más cerca de Sonny Rollins que de Ariel Rot.
Vaya. A uno lo adoro y al otro lo tengo por amigo. Rot ha hecho mucho, hace mucho, por la música, por el rock español e hispano. A Rollins sólo hay que escucharle y bendecir tu suerte por poder hacerlo. Gotan, dicho sin énfasis, es como un capricho y un lujo, giramos por el mundo, nos da dinero para desarrollar nuestros proyectos paralelos, y aportamos gramos de felicidad.
¿El tango no es definitivamente conservador?
Es una música sentida que permite malabarismos artísticos. Mis dos colegas del grupo proceden de galaxias musicales alejadas de este universo. Yo, en cambio, soy un tradicionalista, no me molesta el formalismo. Creo que culturalmente hay que ser muy respetuosos con los padres.
Pero, ¿se acabó la magia de Gotan Project?
¡Pero si ni siquiera ha comenzado!
Casi diez años de carrera artística y sólo dos discos. ¿Escasean las ideas?
No, no. Lo que pasa es que nuestras vidas están repletas de otras actividades. Gotan es una actividad, no más, pero al ser la más llamativa parece que seamos unos zánganos.
¿Tiene sentido el tango electrónico?
No. Lo que tiene sentido es lo que su curiosidad le motiva. El proyecto de Gotan Project es pura indagación, saber lo que puedes encontrar detrás de lo ya conocido. Las músicas populares tienen poder, y el tango lo es sin duda.
Insisto, ¿tiene sentido el tango una vez superado el corralito y metidos todos de lleno en la crisis global?
Es la mejor receta, sin duda. Vivo en París, ciudad civilizada, pero bastante arisca últimamente con ese presidente. El tango jamás morirá porque no es un estilo o género musical, sino más bien una manera de entender la vida. Ese dramatismo que nos gusta a los que venimos de allí...
Hay cierto deje hacia el conservadurismo musical en la música reciente de Gotan.
Hemos incorporado dos piezas clásicas, acústicas, en este disco, Santa María y Diferente.Son buenas piezas. El mirar atrás no significa nada más que mirar a veces a tus padres con aprecio, curiosidad y deuda.
La elaboración compositiva parece una tarea difícil en su grupo.
Lo es. Nosotros tres no somos una formación convencional; estamos en nuestras cosas, somos personas más o menos maduras, mayores, y nos cuesta ponernos en faena, como dicen ustedes en Catalunya. La verdad es que no es sencillo.
Si Gotan Project desaparece, ¿con qué receta voy a la farmacia?
Música argentina, los mejores remedios para las resacas sentimentales. Además, yo creo que el rock no vive malos tiempos; eso sí, todo es anglosajón.
Ustedes en realidad están más cerca de Sonny Rollins que de Ariel Rot.
Vaya. A uno lo adoro y al otro lo tengo por amigo. Rot ha hecho mucho, hace mucho, por la música, por el rock español e hispano. A Rollins sólo hay que escucharle y bendecir tu suerte por poder hacerlo. Gotan, dicho sin énfasis, es como un capricho y un lujo, giramos por el mundo, nos da dinero para desarrollar nuestros proyectos paralelos, y aportamos gramos de felicidad.
¿El tango no es definitivamente conservador?
Es una música sentida que permite malabarismos artísticos. Mis dos colegas del grupo proceden de galaxias musicales alejadas de este universo. Yo, en cambio, soy un tradicionalista, no me molesta el formalismo. Creo que culturalmente hay que ser muy respetuosos con los padres.
Pero, ¿se acabó la magia de Gotan Project?
¡Pero si ni siquiera ha comenzado!
EL MUSICOLOGO RAMON PELINSKI ESTUDIA COMO EL MUNDO CONSUME LA MUSICA CIUDADANA
Del arrabal a la globalización, el tango es hoy "música nómade". "Se consume sin importar su lugar de origen, mal que les pese a los porteños", sostiene. Polémico.
Por: Juan Carlos Antón. ESPECIAL PARA CLARIN
Afuera el tango se practica con intención y emoción y hasta yo diría que con devoción", asegura Ramón Pelinski, un musicólogo argentino residente en España que pasó la mayor parte parte de su vida estudiando la recepción del tango argentino en el resto del mundo. Doctorado en Alemania y profesor honorario de la Universidad de Montreal, Pelinski volvió a Buenos Aires invitado por el reciente Congreso Internacionalial de Tango donde presentó su tesis sobre el Tango nómade. Luego de su conferencia en la Manzana de las Luces, explica: "Lo que está pasando en Europa es que el tango se se baila como un signo de distinción. Como los jóvenes bailan dance, house, hip hop o rock, aquellos que estudian tango, lo hacen con la idea de diferenciarse. El tango indica un 'nosotros nos vestimos diferentes, nos sentimos diferentes'. Luego sigue siendo masivo en Finlandia, donde se reúnen cien mil personas para bailarlo durante una semana desde 1985. Y mantiene una base fuerte en Barcelona".
Pelinski rastrea el primer viaje del tango y su transformación entre Buenos Aires y Europa. "Erotizó la música europea. El cuerpo y el erotismo no habían existido nunca antes en la música popular europea. En los años 30 comenzó a diversificarse. Surgieron los griegos o los turcos, que tienen unos tangos preciosos. Suenan un poco a D' arienzo y a Canaro pero con una voz mucho más dolorosa, más plañidera". Con la aparición del "estilo Rodolfo Valentino", la influencia argentina pareció perderse: "Después de la II Guerra -explica el investigador- el tango desapareció de Europa, siguió solamente en Japón donde hoy es mucho más fuerte el flamenco. Piazzolla funcionaba bajo la marca de tango pero hacía una música aparte y ya no interesa discutir si fue o no tango. Es lo que pasa ahora con el electrotango. Se hace en todas partes pero es una mezcla rara que, con el tiempo, el mundo terminará de aceptar. Por eso me gusta mucho que acá se esté retomando sobre todo a Pugliese".
Para Pelinski, el sello argentino recién volvió a manifestarse en los 80 con el éxito de Tango argentino en París y Broadway. "Todo el mundo ahora sabe que es original de acá pero lo hacen a su modo. No conviene insistir con la diferencia entre tango argentino y extranjero, es mejor hablar de 'tango nómade'. Hay que ir más allá de las cosa identitaria. Lo que está sucediendo en el consumo cultural hoy es esa capacidad de la sociedad contemporánea de servirse de los bienes culturales independientemente de su origen. Eso se llama recepción descontextualizada y sucede mal que les pese a los porteños. Obvio que estoy orgulloso de que el tango sea argentino pero para mi propia emoción, eso es secundario".
Quedan muchos, sin embargo, que a pesar de las nuevas tendencias se aferran al tango clásico: "Es el estilo que viene de Buenos Aires representado de manera paradigmática, ejemplar y arquetípica. La Orquesta del Conservatorio de Rotterdam, por ejemplo, hace Pugliese mejor que cualquier grupo de Buenos Aires. Esa gente viene a Buenos Aires, aprende, escucha y no quiere representar ninguna transformación. En su canonización veneran al tango como patrimonio de la humanidad".
Pelinski rastrea el primer viaje del tango y su transformación entre Buenos Aires y Europa. "Erotizó la música europea. El cuerpo y el erotismo no habían existido nunca antes en la música popular europea. En los años 30 comenzó a diversificarse. Surgieron los griegos o los turcos, que tienen unos tangos preciosos. Suenan un poco a D' arienzo y a Canaro pero con una voz mucho más dolorosa, más plañidera". Con la aparición del "estilo Rodolfo Valentino", la influencia argentina pareció perderse: "Después de la II Guerra -explica el investigador- el tango desapareció de Europa, siguió solamente en Japón donde hoy es mucho más fuerte el flamenco. Piazzolla funcionaba bajo la marca de tango pero hacía una música aparte y ya no interesa discutir si fue o no tango. Es lo que pasa ahora con el electrotango. Se hace en todas partes pero es una mezcla rara que, con el tiempo, el mundo terminará de aceptar. Por eso me gusta mucho que acá se esté retomando sobre todo a Pugliese".
Para Pelinski, el sello argentino recién volvió a manifestarse en los 80 con el éxito de Tango argentino en París y Broadway. "Todo el mundo ahora sabe que es original de acá pero lo hacen a su modo. No conviene insistir con la diferencia entre tango argentino y extranjero, es mejor hablar de 'tango nómade'. Hay que ir más allá de las cosa identitaria. Lo que está sucediendo en el consumo cultural hoy es esa capacidad de la sociedad contemporánea de servirse de los bienes culturales independientemente de su origen. Eso se llama recepción descontextualizada y sucede mal que les pese a los porteños. Obvio que estoy orgulloso de que el tango sea argentino pero para mi propia emoción, eso es secundario".
Quedan muchos, sin embargo, que a pesar de las nuevas tendencias se aferran al tango clásico: "Es el estilo que viene de Buenos Aires representado de manera paradigmática, ejemplar y arquetípica. La Orquesta del Conservatorio de Rotterdam, por ejemplo, hace Pugliese mejor que cualquier grupo de Buenos Aires. Esa gente viene a Buenos Aires, aprende, escucha y no quiere representar ninguna transformación. En su canonización veneran al tango como patrimonio de la humanidad".
Pelinski básico
MISIONES, 1932. MUSICÓLOGO.
Estudió música y filosofía en la Argentina, Francia, Polonia y Alemania, donde se doctoró en musicología. Fue investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español y profesor invitado de la UCLA. Escribió libros como El tango nómade e Invitación a la etnomusicología. Quince fragmentos y un tango.
Estudió música y filosofía en la Argentina, Francia, Polonia y Alemania, donde se doctoró en musicología. Fue investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español y profesor invitado de la UCLA. Escribió libros como El tango nómade e Invitación a la etnomusicología. Quince fragmentos y un tango.


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