Arte: India fuera de sí
Además de verse a sí mismo como artista, Riyas Komu se considera también un activista. Está preocupado por la política internacional y uno de sus temas recurrentes es la migración. "Este mundo pertenece a los migrantes", dice. La gente que abandona su lugar de nacimiento para ir a la ciudad, o que se marcha de su país, lleva internamente una fuerza muy grande -la esencia de su identidad- que le va a ayudar a abrirse paso en donde esté, porque, al final, la humanidad comparte sus problemas centrales, opina.
Entre los artistas hay una infinita gama de temas, entre los que los expertos sólo se atreven a nombrar como recurrente la urbanización e industrialización y cómo afecta a las comunidades. Por otra parte, coinciden en que esta generación de artistas ha estado "demasiado mimada" porque se han visto beneficiados por todas partes: han vivido el círculo virtuoso completo. El enriquecimiento de ciertos sectores del subcontinente ha beneficiado a la explosión de la creatividad y con esta abundancia el arte -que aunque siempre ha estado presente en la vida de los indios, se puso aún más de moda- empezó a subir muchísimo su precio.
El reconocimiento comenzó a cruzar la frontera. Los indios que viven en países árabes, en Estados Unidos y en Europa comenzaron a comprar arte de su país porque es relativamente asequible comparado con el occidental y lo sienten más cercano culturalmente. Luego llegaron las subastas de Sotheby's y Christie's y las exposiciones en Basilea, Londres, Venecia, París
y Nueva York. Así, los coleccionistas extranjeros han empezado a interesarse en India, incluidos algunos clave como François Pinault, Charles Saatchi, Frank Cohen y Pierre Huber. El año pasado se logró el récord de precios de arte indio. Birth, de F. N. Souza, y La Terre, de S. H. Raza, fueron vendidas por 2,5 millones de dólares.
"Siempre supe que muchos artistas indios podrían ser más exitosos y visibles fuera que dentro de su país debido a la naturaleza conceptual y teórica de sus trabajos". Así explica por qué fue uno de los primeros en llevar el arte indio al exterior Peter Nagy, artista y cofundador de una de las galerías de arte más importantes en Nueva Delhi, Nature Morte, que trabaja con la galería Bose Pacia en Nueva York.
Basándose en los resultados de las subastas, el mercado del arte indio es todavía pequeño. Sin embargo, ha tenido un boom espectacular en los últimos cinco años. Pasó de vender unos 2,3 millones de dólares en 2001 a más de 140 en 2006, según Anders Petterson, director de Art Tactic, compañía londinense de investigación del mercado del arte. Pero no ha salido inmune de la crisis económica mundial y a pesar de comenzar muy bien el año pasado, el total anual cayó hasta aproximadamente 110 millones. "Ahora el futuro es incierto. Los niveles de confianza en el mercado de arte indio ha caído significativamente", dice Petterson. A pesar de este escenario, todos en India ven esperanza. "La crisis actual va a ser saludable porque los excesos serán eliminados y el centro de atención será el arte en sí mismo", asegura Deepak Shahdadpuri, coleccionista e inversor en Saffronart, una galería online y web de subastas de arte indio contemporáneo. El artista Vivan Sundaram coincide en que es bueno que los precios estén bajando porque ahora los artistas se centrarán más en la calidad que en el mercado.
En esta situación el arte indio expande uno más de sus brazos hacia el exterior y llega a Arco. Su objetivo es "sobre todo exponer" ante los coleccionistas españoles y europeos y abrir una pequeña ventana a Latinoamérica, según los galeristas entrevistados. El año pasado, sólo una galería de arte indio, Bodhi Art, estuvo en la feria madrileña. Vendió el 30% de las obras que exhibieron, por unos 250.000 dólares. "Fue una experiencia positiva y queremos explorar más: no se trata de vender, sino de estar presentes y ser familiares", cuenta la directora para India y Europa, Sharmistha Ray.
http://www.elpais.com/articulo/semana/India/fuera/elpepucul/20090207elpbabese_4/Tes




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