Música: Bailando con la revolución

Las consignas políticas pasan de la manifestación popular a la discoteca de la mano del dúo de música electrónica

Por Leonardo Tarifeño

De la redacción de LA NACION


El pueblo, unido, va a la pista de baile. Al menos eso es lo que sugiere el dúo estadounidense Thievery Corporation en su nuevo disco, Radio Retaliation , donde el rostro del subcomandante Marcos anuncia desde la portada que la crítica política y los ecos revolucionarios habrían encontrado hoy su mejor aliado en los potentísimos beats de la música electrónica. ¿Las discotecas se han convertido en comités de militantes? ¿La justicia social empieza donde termina la fiebre del sábado por la noche? ¿O será que no pocas consignas políticas se han vaciado de sentido y, por eso, llegan huecas -¡y alegres!- a los que en otros tiempos habían sido desacreditados como templos de la frivolidad y el puro hedonismo? Las respuestas no son concluyentes y giran alrededor de una sola pregunta, la que intenta averiguar de qué manera se puede hacer política en la galaxia pop.
Con más de diez trabajos en las disquerías del mundo y una historia que se remonta a 1997, Thievery Corporation es uno de los grupos más populares de la escena downtempo y lounge, es decir, la de aquella música electrónica que puede pasar de la ambientación sonora de un bar al fervor de la pista de baile. Para el público argentino no iniciado, la banda sólo evoca uno de los versos-cita que se escuchan en La revancha del tango (2001), de Gotan Project, poco antes de que la voz susurre el nombre de Osvaldo Pugliese y los de otros tangueros célebres. Entre los amantes del género, Thievery Corporation representa la marca registrada de un sonido amable, reconfortante y, también, poco innovador, la puerta de entrada más accesible a la electrónica de acentos brasilero e indio, con referencias dub y acid jazz . La política siempre estuvo muy presente en algunos de sus trabajos previos - The Mirror Conspiracy (2000), The Richest Man in Babylon (2002) y The Cosmic Game (2005)-, pero es más importante que nunca en Radio Retaliation , que se propone como una poderosa colección de himnos "altermundistas" para insumisos bailadores. La gama va de "Vampires" (en la voz de Femi Kuti, hijo del nigeriano Fela Anikulapo Kuti, creador del afrobeat y activista a favor del Black Power) a "Hare Krsna" (por el brasileño Seu Jorge), pasando por "El pueblo unido", en la que el salsero colombiano Verny Varela canta "El pueblo unido / jamás será vencido. / Sus políticas de corrupción, / sus mentiras de destrucción / no nos asustan", mientras la batería electrónica marca el pulso de una insospechada fiesta de la revolución global. La sorpresa es tal que cuesta saber si la vuelta de tuerca contemporánea refuerza el poder de los versos o los transforma en el mero eslogan de un aviso publicitario perdido en el tiempo. Como diría alguien, el medio es el mensaje, y aquí el medio es la música para bailar. ¿Hay lugar para otro tipo de discursos, en este caso uno reivindicativo y con una larga historia de lucha y resistencia en los países hispanoamericanos?

La trayectoria de Thievery Corporation plantea y reformula el aporte de una mirada política desde la música para bailar. En una línea mucho menos explícita (y poco lograda), el DJ y productor alemán Paul Van Dyk exploró esa posibilidad en su serie de discos The Politics of Dance; por su parte, el dúo integrado por Rob Garza y Eric Hilton ya había dejado clara su postura al atacar a la administración Bush en "Amerimacka", de The Cosmic Game, y en "The Richest Man in Babylon", del álbum homónimo. Con Radio Retaliation, el grupo sube la apuesta, y si la idea es provocar cierto impacto político en la conciencia de sus millones de fans, es difícil saber si gana o pierde. La electrónica es la lengua que habla buena parte de la música de nuestro tiempo, y adaptar los mensajes -y hasta las melodías, en covers o mashups - de otras épocas a ese nuevo idioma no sería más que la forma actual de hablar de lo mismo que se hablaba antes, sólo que en los términos que ofrecen la tecnología y la cultura contemporáneas. Sin embargo, vale la pena preguntarse si esa traducción resulta fiel cuando a la vez incluye un cambio de escenario y lleva las consignas de las manifestaciones políticas a las luces de la discoteca. En todo caso, da la impresión de que el espíritu de "El pueblo unido" según Thievery Corporation se acerca más al del clasicazo "(You Gotta) Fight for Your Right (to Party!)", de Beastie Boys, para el que la mejor revolución es aquella que garantiza el placer y la alegría. En la lucha por el derecho a la fiesta y a pasarlo bien, lejos de consignas unívocas y hasta de discursos represores, habría una transformación en marcha, y si en esa fiesta hay quien baila y canta los versos de "Hare Krsna" o "El pueblo unido", la transformación se convierte en el germen de un cambio social inesperado. En otros tiempos, una propuesta semejante hubiera sido un despreciable pasaporte a la ingenuidad y a la inconsciencia apolítica; ahora, cuando el activismo más eficaz comienza detrás de una computadora, sigue en una tribu on-line y aterriza en las comunidades virtuales de gustos e intereses afines, una revolución posible puede empezar en una vieja consigna que surge por sorpresa en una canción inesperada. Tal parece la confianza que deja traslucir Thievery Corporation mientras el pueblo, unido, no para de bailar.

RADIO RETALIATION. El disco incluye las colaboraciones de Anoushka Shankar (India), LouLou (Irán), Seu Jorge (Brasil), Femi Kuti (Nigeria) y Sleepy Wonder (Jamaica), entre otros.

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