Cultura: En la tierra de Jalil Gibrán

En un pequeño promontorio en el pueblo de Becharré, en el norte de Líbano, se encuentra el museo y sepulcro del poeta y pintor Gibrán Jalil Gibrán, el autor de "El Profeta".


Manuel Toledo

BBC Mundo, Becharré, Líbano



A ambos lados del camino crecen pinos y otros árboles cuyas formas se vislumbran en medio de la niebla, en este día primaveral, pero sin la suficiente nitidez como para poder adjudicarles nombres.

También hay una infinidad de diminutas flores blancas y se escucha, majestuoso, el rugido de una cascada cercana.

Cerca de Becharré todavía quedan algunos de los titánicos cedros del Líbano, cuya fama llegó hasta el antiguo Egipto e hizo que los faraones enviaran contingentes a estas tierras a buscar su madera para construir templos y barcos.

Los paisajes alucinantes cercanos a su pueblo inspiraron a Gibrán a explorar la relación de los seres humanos con la naturaleza.

"Como un roble gigante, cubierto de flores de manzano, es el hombre inmenso en vosotros. Su poder os ata a la tierra, su fragancia os eleva en el espacio y, en su durabilidad, sois inmortales", dice Almustafá, el personaje central de "El Profeta", poco antes de su partida.

Detrás de unas raíces de árboles, en el sótano del museo, que era un antiguo monasterio, se encuentra el ataúd de Gibrán, quien murió en Nueva York en 1931 y había pedido que lo enterraran en su pueblo natal.


Maronitas

Becharré se levanta a unos 1.400 metros sobre el valle de Qadisha, célebre por su belleza y por el gran número de iglesias, monasterios y ermitas que alberga.

Durante siglos, el valle y las montañas sirvieron de refugio a minorías religiosas, en particular a los cristianos maronitas.

Los maronitas eran perseguidos, entre otras cosas, por sostener que Jesucristo tenía dos naturalezas, una divina y una humana, y que ambas coexistían de forma inseparable en su persona. A esta doctrina se oponían otros cristianos de la región, que aseguraban que en Cristo predominaba la naturaleza divina.

En la actualidad, los maronitas constituyen la mayor comunidad cristiana de Líbano y se estima que representan cerca del 20% de la población del país.

Como parte del complejo sistema de repartición sectaria del poder, el presidente de Líbano siempre es un maronita, mientras que el primer ministro es un musulmán sunita y el presidente del congreso es un musulmán chiita.


Emigrantes

Gibran nació en Becharré, que entonces formaba parte de la Siria otomana, el 6 de diciembre de 1883.

Su abuelo materno era un sacerdote maronita y se cree que tuvo una gran influencia en la espiritualidad y en el temprano interés por el arte que tendría su nieto, quien no fue a la escuela durante su niñez debido a la pobreza en que vivía su familia.

En 1895, el futuro escritor emigró a Estados Unidos con su madre y sus hermanos, en busca de una vida mejor, pero tres años después ella lo envió de regreso a Líbano a estudiar en un colegio maronita de Beirut.

Cuando tenía 19 años de edad, volvió a EE.UU., donde a partir de 1905 publicó sus primeros libros en árabe, "La música", "Las ninfas de los valles" y "Espíritus rebeldes".

Pocos meses antes de la aparición de "La música", Gibrán tuvo su primera exposición de dibujos, en Boston, en la que conoció a una mujer que sería su amiga el resto de su vida y quien tuvo una gran influencia en su carrera, Mary Haskell.

En 1908, con ayuda de Haskell, Gibrán fue a estudiar arte en París, donde entabló amistad con el escultor Auguste Rodin, quien, según cuentan, llegó a comparar al artista libanés con el místico inglés William Blake.


Espiritualidad

La equiparación, si no es apócrifa, parece exagerada, no sólo porque la poesía de Blake es de otras dimensiones sino también porque la obra pictórica de Gibrán es muy modesta, por lo menos la que se exhibe en el museo de Becharré, si se le compara, por ejemplo, con los grabados de Blake en la galería Tate Britain de Londres.

En lo que sí parecen coincidir es en que ambos, que profesaban la fe cristiana, no la consideraban exclusiva y tal vez pensaban, como escribió el poeta inglés, que "todas las religiones son una".

Muchos ven en Almustafá, el profeta del libro de Gibrán, una combinación de las tradiciones místicas cristianas y de la espiritualidad musulmana.

En ese sentido, en 1912 Gibrán tuvo un encuentro, que lo marcó para toda la vida, con `Abdu'l-Bahá, el líder espiritual de la fe bahaí, que hace hincapié en la unidad espiritual de las diversas religiones y promueve la idea de que las personas deben trabajar conjuntamente para beneficio de toda la humanidad.

"Por primera vez, vi una forma lo suficientemente noble como para ser recipiente del Espíritu Santo", cuentan que Gibrán dijo después de conocer a `Abdu'l-Bahá, de quien hizo un par de retratos.

Años después, en 1928, Gibrán escribió "Jesús, el Hijo del Hombre" inspirado, según les confesó a sus amigos, en el religioso persa.


Contracultura

"El Profeta" se publicó originalmente en inglés, en Nueva York, en 1923 y, a pesar de que fue mal recibido por la crítica, se convirtió en un libro inmensamente popular e influyente en muchas partes del mundo.

Como señaló la revista The New Yorker, se le considera uno de los libros de poesía más vendidos de todos los tiempos.

"Sólo de la edición estadounidense se han vendido más de nueve millones de ejemplares", escribió esa revista en enero de 2008.

En el museo de Becharré hay una pequeña colección representativa de las muchas traducciones que se le han hecho.

También tienen ejemplares de sus otras obras más conocidas, entre ellas "Arena y Espuma", de 1926, de la que John Lennon adaptó algunos versos para su canción "Julia", que apareció en el Álbum Blanco de los Beatles en 1968.

Fue precisamente durante la contracultura de los años 60 en Estados Unidos y Europa que "El Profeta" adquirió su mayor resonancia.

Según The New Yorker, en esos años "sus ventas eran a veces de 5.000 ejemplares por semana. Fue la Biblia de esa década".


Trotamundos

De la noche a la mañana, esa colección de 26 poemas en prosa se transformó en uno de los libros favoritos de miles de jóvenes que querían cambiar el mundo de forma pacífica.

"Mis padres eran de esa generación hippie que se fue a California en busca de aventuras y de libertad", me dijo Aaron King, un joven viajero estadounidense con quien visité el museo.

"La última vez que mi madre se casó, leí en su boda parte de 'El Profeta'", añadió.

"¿Y cuál es el verso que más te gusta?", le pregunté.

"Creo que, como adoro la libertad, la idea de volar, de saltar de aviones y de montañas, mi verso preferido es: 'Y sola, sin su nido, volará el águila cruzando el sol'", respondió.

Cuando nos despedíamos, él rumbo a Beirut, con su pequeña mochila y su gran sonrisa, y yo camino a Alepo, Siria, para de allí viajar a Turquía, recordé algunas líneas de "El Profeta" que seguramente me impactaron cuando lo leí en mi adolescencia.

"Nosotros, los trotamundos, buscando siempre el camino más solitario, no comenzamos un día donde hemos terminado otro y no hay aurora que nos encuentre donde nos dejó el atardecer. Viajamos aún cuando la tierra duerme".







http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2009/05/090511_libano_gibran_mt.shtml

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