Cultura: Tributo a Porcel, uno de los grandes
ROSA MARIA PIÑOL / MANEL HARO | Barcelona
"I ell va morir allí, enmig de la sabana que tant estimava, envoltat pels miratges de muntanyes frondoses, de rius plàcids amb riberes de salzes, de cavallers d'apocalipsi que se li acostaven galopant fantàstics..." Este fragmento de Els dies immortals, una de las novelas africanas de Baltasar Porcel, figura en el recordatorio que recogían las personas que acudieron al Palau Moja a rendir un último tributo al autor de Ulisses a alta mar. Unos versos de Píndaro ("El cos de l'home desapareix,/ i els seus dies són immortals") y unas líneas en las que Porcel sintetiza su concepción de la literatura completan el tarjetón.
No hubo colas, pero durante las nueve horas en que estuvo abierta la capilla ardiente del escritor, fue incesante la llegada de visitantes, principalmente escritores y políticos, pero también otros representantes de la cultura y el periodismo, y ciudadanos anónimos, lectores del novelista, devotos del columnista, o escuchantes del tertuliano.
El féretro con el cuerpo de Baltasar Porcel estaba instalado en el Saló del Vigatà, junto a la capilla en la que Verdaguer (a quien el novelista entrevistó de forma imaginaria para televisión) decía misa para los marqueses de Comillas. El féretro fue recibido por el conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras pasadas las 9 de la mañana y poco después llegaron la viuda del escritor, Àngels Roque, y sus hijos Alexandre y Violant, que recibieron en todo momento palabras de cariño y consuelo de los visitantes.
"Aparte de la pérdida personal, es una pérdida para el país y para la literatura, aunque la obra ya la tenía hecha", comentó a este diario la esposa del escritor. Una obra que no se cansaron de elogiar todos los colegas de profesión que acudían. Jaume Cabré, Jordi Coca , ("era un hombre polémico y controvertido, pero desaparece una figura literaria gigantesca"), Julià de Jòdar, Marta Pessarrodona, Miquel de Palol, Manel Forcano, Susanna Rafart, Carles Duarte, Jordi Cornudella, Xavier Bru de Sala, Maria Carme Roca, Àlex Susanna, Vicenç Villatoro, Melcior Comes, Oriol Pi de Cabanyes, Antoni Pladevall ("uno de los grandes constructores verbales") o Sebastià Serrano: "Junto con Pla, ha sido el que, en su narrativa, ha experimentado mejor todas las posibilidades de la lengua... Su fantástica obra es comparable a la de los grandes narradores de nuestro tiempo".
Se sumaron al duelo una nutrida representación de la editorial que publica a Porcel, el Grup 62 (Josep M. Castellet, Xavier Folch, Fèlix Riera, Pilar Beltran, Ester Pujol...), así como representantes de Planeta, que edita sus obras en castellano, liderados por su presidente José Manuel Lara y los editores Carles Revés y Emili Rosales.
Lara recordó su larga vinculación con Porcel, que en los años 60 dirigió para Planeta una colección de guías de viajes y otra que daba a conocer por primera vez en nuestro país obras de Sábato, Rulfo, Faulkner o Céline. "No puedo hablar objetivamente de él, porque nuestra amistad y admiración mutua han sido grandes", dijo.
Por su parte, Fèlix Riera anunció que 62 lanzará de nuevo al mercado, en las próximas semanas, diez granes títulos de Porcel, entre ellos Cavalls cap a la fosca, Difunts sota els ametllers en flor, El cor del senglar y Mediterrània. La Vanguardia, diario con el que Porcel ha estado vinculado durante más de 40 años, estuvo representado por su editor, Javier Godó, Conde de Godó, sus dos hijos, Carlos y Ana, el director, José Antich, y los también miembros del Grupo Godó Josep Caminal, director general de presidencia, y Màrius Carol, director de comunicación.
Todos ellos estuvieron unos momentos conversando con la viuda y los hijos del desaparecido columnista del diario. La capilla ardiente fue, además de una ocasión de homenaje por parte del mundo literario y de la cultura, un reconocimiento institucional y político a Porcel por su implicación en la actividad de proyección cultural, especialmente en los años del pujolismo.
Una nutridísima representación de la clase política fue desfilando durante todo el día por el Palau Moja, empezando por la comisión de cultura del Parlament (los primeros en llegar). Por la mañana acudieron el presidente del Parlament, Ernest Benach, los vicepresidentes de la Generalitat Josep Lluis Carod Rovira y Joan Saura, las conselleras Montserrat Tura y Anna Simó, y la portavoz parlamentaria de Iniciativa, Dolors Camats.
Acudió asimismo una representación del Govern balear, encabezada por la consellera de Cultura, Bàrbara Galmés, la presidenta del Consell Insular de Mallorca, Francina Armengo, y la alcaldessa de Andratx, Isabel Alemany. También llegó una representación del ayuntamiento de Sant Cugat, con su alcalde, Lluís Recoder, al frente.
Hacia mediodía pasó por la capilla ardiente el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, quien anunció que Baltasar Porcel tendrá una calle en la ciudad, "después de cinco años de análisis y estudio". También estuvo presente Xavier Trias, presidente del grupo municipal de CiU. Por la tarde, acudió a la capilla ardiente el president de la Generalitat, José Montilla, quien declaró que "la muerte de Porcel es la pérdida de una persona comprometida con el país y con las letras catalanas".
Poco antes, había llegado el ex president Jorsi Pujol, amigo personal de Porcel, quien afirmó: "Se ha marchado un escritor de los que abren brecha, uno de los más grandes autores del siglo XX junto con Josep Pla, del que nos quedará su mensaje mediterráneo".
Pujol añadió que el fallecido escritor "era un revulsivo de la literatura capaz de integrar prosa, poesía y ensayo a la vez". Por su parte, el líder de CiU, Artur Mas, destacó que el autor mallorquín "tenía mucho carácter y no era neutro, por lo que motiva ver que tantos ciudadanos y personalidades se hayan reunido con él en este momento". Por el Palau Moja pasó también el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, quien rezó una plegaria junto al féretro y posteriormente declaró que "era una persona a la que le inquietaba la trascendencia del alma humana ante la muerte".
Otras personalidades de la sociedad y la cultura catalanas que se acercaron a dar el pésame a la familia Porcel fueron Miquel Roca, Macià Alavedra, Arcadi Calzada, Miquel Alzueta, Comas, Jordi Porta, Àlex Broch, Joan Tàpia, Francesc Guardans, Josep M. Cadena, Miquel Alzueta, Joan Anton Maragall, Anna Balletbó, Magda Oranich y Manuel Milián Mestre. Tanto el Consell de Cultura i de les Arts como la Institució de les Lletres Catalanes estuvieron representados por sus responsables, Xavier Bru de Sala y Oriol Izquierdo respectivamente, así como otros integrantes.
Izquierdo, que fue el editor de la Obra Completa de Porcel en Edicions Proa, declaró: "Es verdad que Porcel fue quizá arrogante, arisco y algo ególatra. Pero en la relación de proximidad tenía una gran ternura. Lo más admirable en él era su obsesión por la ambición literaria. Y creo que lo negativo que se dice de él en buena parte lo que era es ambición literaria".
El féretro con el cuerpo de Baltasar Porcel estaba instalado en el Saló del Vigatà, junto a la capilla en la que Verdaguer (a quien el novelista entrevistó de forma imaginaria para televisión) decía misa para los marqueses de Comillas. El féretro fue recibido por el conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras pasadas las 9 de la mañana y poco después llegaron la viuda del escritor, Àngels Roque, y sus hijos Alexandre y Violant, que recibieron en todo momento palabras de cariño y consuelo de los visitantes.
"Aparte de la pérdida personal, es una pérdida para el país y para la literatura, aunque la obra ya la tenía hecha", comentó a este diario la esposa del escritor. Una obra que no se cansaron de elogiar todos los colegas de profesión que acudían. Jaume Cabré, Jordi Coca , ("era un hombre polémico y controvertido, pero desaparece una figura literaria gigantesca"), Julià de Jòdar, Marta Pessarrodona, Miquel de Palol, Manel Forcano, Susanna Rafart, Carles Duarte, Jordi Cornudella, Xavier Bru de Sala, Maria Carme Roca, Àlex Susanna, Vicenç Villatoro, Melcior Comes, Oriol Pi de Cabanyes, Antoni Pladevall ("uno de los grandes constructores verbales") o Sebastià Serrano: "Junto con Pla, ha sido el que, en su narrativa, ha experimentado mejor todas las posibilidades de la lengua... Su fantástica obra es comparable a la de los grandes narradores de nuestro tiempo".
Se sumaron al duelo una nutrida representación de la editorial que publica a Porcel, el Grup 62 (Josep M. Castellet, Xavier Folch, Fèlix Riera, Pilar Beltran, Ester Pujol...), así como representantes de Planeta, que edita sus obras en castellano, liderados por su presidente José Manuel Lara y los editores Carles Revés y Emili Rosales.
Lara recordó su larga vinculación con Porcel, que en los años 60 dirigió para Planeta una colección de guías de viajes y otra que daba a conocer por primera vez en nuestro país obras de Sábato, Rulfo, Faulkner o Céline. "No puedo hablar objetivamente de él, porque nuestra amistad y admiración mutua han sido grandes", dijo.
Por su parte, Fèlix Riera anunció que 62 lanzará de nuevo al mercado, en las próximas semanas, diez granes títulos de Porcel, entre ellos Cavalls cap a la fosca, Difunts sota els ametllers en flor, El cor del senglar y Mediterrània. La Vanguardia, diario con el que Porcel ha estado vinculado durante más de 40 años, estuvo representado por su editor, Javier Godó, Conde de Godó, sus dos hijos, Carlos y Ana, el director, José Antich, y los también miembros del Grupo Godó Josep Caminal, director general de presidencia, y Màrius Carol, director de comunicación.
Todos ellos estuvieron unos momentos conversando con la viuda y los hijos del desaparecido columnista del diario. La capilla ardiente fue, además de una ocasión de homenaje por parte del mundo literario y de la cultura, un reconocimiento institucional y político a Porcel por su implicación en la actividad de proyección cultural, especialmente en los años del pujolismo.
Una nutridísima representación de la clase política fue desfilando durante todo el día por el Palau Moja, empezando por la comisión de cultura del Parlament (los primeros en llegar). Por la mañana acudieron el presidente del Parlament, Ernest Benach, los vicepresidentes de la Generalitat Josep Lluis Carod Rovira y Joan Saura, las conselleras Montserrat Tura y Anna Simó, y la portavoz parlamentaria de Iniciativa, Dolors Camats.
Acudió asimismo una representación del Govern balear, encabezada por la consellera de Cultura, Bàrbara Galmés, la presidenta del Consell Insular de Mallorca, Francina Armengo, y la alcaldessa de Andratx, Isabel Alemany. También llegó una representación del ayuntamiento de Sant Cugat, con su alcalde, Lluís Recoder, al frente.
Hacia mediodía pasó por la capilla ardiente el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, quien anunció que Baltasar Porcel tendrá una calle en la ciudad, "después de cinco años de análisis y estudio". También estuvo presente Xavier Trias, presidente del grupo municipal de CiU. Por la tarde, acudió a la capilla ardiente el president de la Generalitat, José Montilla, quien declaró que "la muerte de Porcel es la pérdida de una persona comprometida con el país y con las letras catalanas".
Poco antes, había llegado el ex president Jorsi Pujol, amigo personal de Porcel, quien afirmó: "Se ha marchado un escritor de los que abren brecha, uno de los más grandes autores del siglo XX junto con Josep Pla, del que nos quedará su mensaje mediterráneo".
Pujol añadió que el fallecido escritor "era un revulsivo de la literatura capaz de integrar prosa, poesía y ensayo a la vez". Por su parte, el líder de CiU, Artur Mas, destacó que el autor mallorquín "tenía mucho carácter y no era neutro, por lo que motiva ver que tantos ciudadanos y personalidades se hayan reunido con él en este momento". Por el Palau Moja pasó también el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, quien rezó una plegaria junto al féretro y posteriormente declaró que "era una persona a la que le inquietaba la trascendencia del alma humana ante la muerte".
Otras personalidades de la sociedad y la cultura catalanas que se acercaron a dar el pésame a la familia Porcel fueron Miquel Roca, Macià Alavedra, Arcadi Calzada, Miquel Alzueta, Comas, Jordi Porta, Àlex Broch, Joan Tàpia, Francesc Guardans, Josep M. Cadena, Miquel Alzueta, Joan Anton Maragall, Anna Balletbó, Magda Oranich y Manuel Milián Mestre. Tanto el Consell de Cultura i de les Arts como la Institució de les Lletres Catalanes estuvieron representados por sus responsables, Xavier Bru de Sala y Oriol Izquierdo respectivamente, así como otros integrantes.
Izquierdo, que fue el editor de la Obra Completa de Porcel en Edicions Proa, declaró: "Es verdad que Porcel fue quizá arrogante, arisco y algo ególatra. Pero en la relación de proximidad tenía una gran ternura. Lo más admirable en él era su obsesión por la ambición literaria. Y creo que lo negativo que se dice de él en buena parte lo que era es ambición literaria".


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