Música: Apoteosis de la Filarmónica de Berlín con Boulez y Rattle
Brillantez escandalosa
Simon Rattle y la orquesta fueron los protagonistas principales de El ocaso de los dioses, última jornada de la tetralogía wagneriana. La versión despedía fuego en cada pasaje pero también una enorme capacidad de análisis en el despliegue de los cada vez más concentrados "motivos conductores" wagnerianos. La brillantez era escandalosa, embriagante. Los contrastes dinámicos apabullaban. El sonido no poseía ningún tipo de retórica. La puesta en escena de Stéphane Braunschweig se va haciendo cada vez más esencialista conforme El Anillo transcurre. Escaleras a lo Appia, espacios vacíos a lo Brook. Curiosamente, la componente más carnal del teatro la pone Rattle con la música. El elenco vocal estuvo encabezado por Ben Heppner, Katarina Dalayman y Mikhail Petrenko -como Sigfrido, Brunilda y Hagen, respectivamente- contando también con Anne Sofie von Otter en el personaje de Waltraute. En conjunto alcanzó un nivel notable.
Para aliviar el peso de tantas emociones fuertes se ha programado en el patio del Palacio del Arzobispado una refrescante y divertida versión de Orfeo en los infiernos, de Offenbach, con la Camerata de Salzburgo, la Academia Europea de la Música y el concurso ágil e imaginativo de Alain Altinoglu e Yves Beaunesne, como directores musical y escénico, respectivamente.

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