Cultura: El Estado extraterrestre

MENSAJES 1973. Obra de Carl Sagan y Frank Drake, esta placa se instaló en la sonda Pioneer XI con la idea de presentar la especie y el planeta a los alienígenas que la encontrasen

Protagonizan anuncios, generan debates éticos, incluso el Vaticano no descarta su posible existencia. La presencia entre nosotros del alienígena y su plasmación en la cultura popular evoluciona. Aquí, una panorámica con algunas de las nuevas perspectivas sobre el fenómeno extraterrestre.

"Somos criaturas de lo más insignificantes en un planeta mediano que gira alrededor de una estrella muy corriente en un suburbio alejado de una de las cien mil millones de galaxias existentes". Así definió Stephen Hawking a la especie humana y la Tierra. Tamaño estoconazo al ego terráqueo plantea también la probabilidad de que en otro suburbio de otra galaxia muy remota en este preciso instante haya otra insignificante criatura redactando algo parecido a esto. Y que un buen día nos visite...

Desde que en 1947 Kenneth Arnold declarara haber visto mientras pilotaba su avioneta algo así como unas naves en forma de platillo - el primer avistamiento ovni oficial-,la especie humana ha ido generando lo que podríamos llamar una exocultura. Exo, prefijo de raíz griega que significa exterior, o fuera, nos refiere a estudios más o menos académicos, noticias, memorabilia y miserabilia que genera aquí aquello o aquellos que está (n) allí, en el espacio exterior. En estos 60 años los extraterrestres han dado para mucho: desde metáfora de la psicosis anticomunista en filmes cincuenteros made in USA, hasta objeto y sujeto de sacamuelas.

El 2008 fue testigo de una (r) evolución en lo que a la plasmación del fenómeno alienígena se refiere. De entrada, una noticia llamativa: El Vaticano no descarta la existencia de extraterrestres. El titular es cierto, pero tiene trampa. El jesuita argentino José Gabriel Funes, responsable del observatorio astronómico de la Santa Sede,
es entrevistado por L´Osservatore Romano. Titular: L´estraterrestre è mio fratello, (el extraterrestre es mi hermano), y en él admite la posibilidad de que existan seres en alguna galaxia de por ahí, y que ello no supondría ningún problema para su fe, porque TAMBIÉN Dios habría creado a los posibles alienígenas. Esto explica muchas cosas...
Más allá del momento vaticano, hubo en el 2008 otras muestras EXO que sugieren el ir hacia una cultura más alien-oriented,con nuevas visiones de su posible presencia, y también estudios o ensayos donde la importancia y consideración del extraterrestre es caudal. Hacia un exocentrismo. Decathlon hizo protagonizar a alienígenas un spot de su set de ejercicios Cube (¿o iba el spot dirigido a un presunto target alienígena?). En la galería Barbican de Londres se organizó una simpática exposición: Museo Marciano de Arte Terrestre, una muestra organizada por hipotéticos marcianos en la que analizaban muestras artísticas procedentes del planeta Tierra, sobre todo del así llamado arte contemporáneo,por lo que las marcianadas abundaban de por sí: obra de Damien Hirst, Maurizio Cattelan, mu ñecos tatuados, mecheros gigantes... Cabe preguntarse si para los ETs nuestro ARTE en mayúsculas no sea más que ARTESANÍA, objetos hechos por indígenas voluntariosos.

La exposición provoca una pregunta: ¿qué les interesa de la Tierra a los ETs? ¿Qué comida, por ejemplo? ¿Les interesa el equivalente comestible al arte contemporáneo, osea, las patochadas esferificadas tecno-emocionales de Ferran Adrià (o de Adrià Ferran, su otro yo satánico)? De momento, el comestible promociado a escala galáctica es... ¡un snack! El 15 de junio del 2008 un potente radar de ultrafrecuencia radiotransmitió Tribe,un anuncio de Doritos realizado por el inglés Matt B y vencedor de un concurso. Destino: la constelación de la Osa Mayor, a 42 años luz de la Tierra. En 1973 por iniciativa de Carl Sagan y Frank Drake se incluyó en la sonda Pioneer XI una placa metálica con datos de la especie y del planeta: un mozo y una moza en pelota, un esquema del sistema solar... un mensaje-en-una-botella gálático. 35 años después les enviamos publicidad de snacks colesteroides...

La plasmación en la ficción de visitas alienígenas también está mutando. Una constante es que los visitantes (los racistas definitivos: no distingue blancos o negros, van contra LA raza humana) generen destrucción y los terrícolas al final nos salvemos por los pelos. Una novela aporta otra perspectiva: Bienvenido Mister Alien (First Contract en inglés, Space OPA en francés), del estadounidense Greg Costykian. Publicada por Devir Contenidos, la obra presenta la Tierra como algo colonizable y colonializable,un Congo Cósmico, un planeta Tercergaláctico. Ciertas EBEs (Entidades ExtraBiológicas) ven el planeta Tierra como una mera colonia tercergaláctica de la que sacar tajada, como un Tercer Mundo en sí. Nos visitan, y en un periquete se adueñan de la Tierra. ¿De un modo hostil, a laserazo limpio? No, simplemente desbaratando la estructura económica del planeta con sus adelantos tecnológicos. Cuando un aerocoche antigravitatorio cueste menos que un BMW y te permita ir a mach 6, ¿quién comprará un BMW?

La visita del marcianaje supone tanto el desplome de la economía mundial como la ruina de Johnson Mukerjii, amo de una empresa de high tech,desbaratada por los gadgets alienígenas, que dejan ipso facto obsoletos los de Mukerjii Data Systems. Y de ahí, al arroyo.
Tras muchas peripecias, Mukerjii remonta gracias a venderles a esas megacriaturas... ¿qué? Tienen de todo y mejor. Pues low tech total: baratijas, género de todo a cien, lo que no se toman la molestia ni de fabricar. Un soporte de plástico para bebidas por el que los ETs pagan una miseria, pero en gozashtandus,moneda alienígena de un cambio tremebundo (1 gozashtandu= 5.000 dólares). Algo que cuesta 10 centavos de fabricar se vende al cambio a 100 dólares, 1/ 144 de gosh. Y logra vender ese producto Made In Earth por toda la Galaxia. Y acaba siendo el hombre más rico del planeta. Inteligente, socarrona y demoledora, así es la sátira del colonialismo y del capitalismo rampante que Costikyan propone. Pero a fin de cuentas en Bienvenido Mister Alien los visitantes se adueñan del planeta. De forma incruenta, pero lo someten.

Se ha estrenado en los Estados Unidos District 9, filme que cambia la perspectiva. Otra versión de la explotación humano/ no-humano. Los roles cambian. Una nave grande como diez campos de fútbol vaga por el espacio a la deriva. Se estrella en la Tierra, en Johannesburgo, y las autoridades confinarán a los tripulantes en una especie de gueto/ campo de concentración que lleva por nombre District 9. El filme narra cómo corporaciones terrestres quieren aprovecharse de los avances tecnológicos alienígenas aplicándoles tecnología inversa, cómo se alentará el racismo,verdadero supremacía terráquea, con propaganda Anti-Aliens y Pro-Humana. La contrapartida serán grupos de humanos Pro-Aliens, reclamando igualdad para poder convivir con ellos en armonía. Producida por Peter Jackson, District 9 es una idea de Neill Blomkamp, que en clave de falso documental ya rodó un corto parecido llamado Alive in Joburg (puede verse en
http:// vimeo. com/ 1431107). La campaña de marketing de District 9 ha sido simplemente espectacular, con una web en terrícola y alienígena, carteles en Los Ángelesreservando a humanos, prohibidas a no-humanos, algunas paradas de colectivos...

Además de la alegoría que supone District 9,el filme plantea una pregunta a la que habría que ir buscando respuesta. Un póster del filme en el cual se ve una mano humana que estrecha una garra alienígena y el lema del mismo nos resume el tema: Support non-human rights.Apoya los derechos No-Humanos. Todo el mundo merece igualdad. Si un día llegan los alienígenas, ¿existirán unos Derechos Humanos para No-Humanos? Derechos y deberes son uno de los temas más fascinantes de la exocultura. El filósofo y libertarianista James Narveson es autor de Martians and Morals: How to Treat an Alien,Marcianos y moralidad: cómo tratar a un alienígena. Narveson concluye que la llegada de seres no-terrestres no variará en lo esencial conceptos fundamentales de ética. Nuestros principios morales básicos no cambiarán y deberán aplicarse al marcianaje, siempre y cuando nos visite la clase media de los extraterrestres. Narveson considera que como lo que venga sea una raza de SuperBeings, de SuperSeres, lo tenemos difícil, incluso la supervivencia de la especie será cuestión de suerte.

Pero salgamos de excursión. No vienen ellos; vamos nosotros. La noticia es reciente: anuncio de misión conjunta de la NASA y la ESA, la agencia espacial europea, para ir a buscar vida en Marte, planeta fetiche. Mark Lupisella en The rights of Martians y Martyn J. Fogg en The Ethical Dimensions of Space Settlement han escrito sobre derechos marcianos. El resumen sería que las Naciones Unidas deberían ir previniendo la posible exportación del modelo de colonización estilo occidental al espacio exterior, o eso de terraformar otros planetas, modificarlos para hacerlos habitables. En 1986, en plena era reganíaca, la U. S. National Comission on Space determinó que el objetivo a largo plazo del programa espacial civil yanqui debería ser "establecer sociedades libres en nuevos mundos, desde las montañas de la Luna hasta las llanuras de Marte". Esa retórica lírico-siniestra...

Volvamos a la Tierra. La especie humana deberá de aquí a poco redefinir su relación con las máquinas más complejas, los robots, que empiezan a generar debates éticos, tal como pasará con entidades posthumanas como ciborgs o androides.

Los expertos calculan que sobre el 2060 se fabricarán máquinas inteligentes con conciencia de sí mismas, capacidad de reproducirse, superarse o incluso con sentido moral. Steven J. Dick, historiador jefe de la NASA, publicó en el 2006 un fascinante ensayo titulado The Post-Biological Universe (El universo post-biológico). Una de las tesis: si la inteligencia extraterrestre existe, es probable que haya evolucionado desde la biología hacia una forma avanzada de inteligencia artificial que sería producto de millones o miles de millones de años de evolución cultural y tecnológica.
Hoy día un superordenador ejecuta un cuatrillón de cálculos por segundo. Nuestro cerebro, según estimación del experto en robótica y prospector Hans Moravec, realiza sólo 100 billones por segundo. Llegará un día en que una máquina será más inteligente que un humano. Dick cree que el universo futuro estará poblado por inteligencias no biológicas. Entraríamos en esa galaxia post-biológica donde los organismos basados en el carbono seremos una rémora evolutiva. Es posible que cuando llegue una raza de máquinas o post-máquinas millones de años más evolucionada que nosotros no tenga ni que relacionarse con nosotros. Simplemente nos puentearán, tratando con nuestras creaciones más evolucionadas, robots y máquinas inteligentes, la inteligencia artificial que crearemos y que acabará por ningunearnos. Artefactos, por cierto, dignos de tener derechos. En el 2006 se publicó en Gran Bretaña un estudio titulado Robo-Rights: Utopian Dream or Rise of the Machines? (Derechos robóticos: ¿sueño utópico o surgimiento de las máquinas?). Henrik Christensen, del centro de robótica y máquinas inteligentes del Georgia Insitute of Technology, ha declarado: "Si llegamos a construir robots conscientes, ellos querrían tener derechos, y probablemente deberían tenerlos". Así pues, la charla será entre robots terráqueos y exo-robots. Y el humano, con suerte, de oyente. Más que divagar sobre qué derechos tendrán, pensemos en qué derechos nos otorgarán. Por otra parte, la especie humana, recuperemos la cita de Hawking, no somos nada del otro Mundo.

Pero esta prospección nos ha llevado al futuro más o menos lejano. Volvamos al presente. La siguiente evolución EXO no será ya interpretar género terráqueo en clave más o menos alien-oriented o viceversa, sino hacer género alien oriented,tomar como target a la nutrida colonia extraterrestre que ya habita entre nosotros (poniéndonos ciertas gafas como en They Live, la película del Gran Maestro John Carpenter, los detectaremos).

© La Vanguardia y Clarín

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