Cultura: Puntos de encuentro
Con espíritu barrial, precios bajos y sin prejuicios, se reproducen en Buenos Aires los espacios que además de vender arte ofrecen libros, ropa, lecturas de poesía, talleres de bordado, comida y proyecciones de películas
Por Melina V. Dorfman
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009
Pareciera haber un antes y un después de Belleza y Felicidad, la mítica galería-polirrubro de arte joven creada por Fernanda Laguna y Cecilia Pavón allá por 1999 en el barrio de Almagro, que supo congregar a artistas como Nahuel Vecino, Javier Barilaro, Roberto Jacoby, Vicente Grondona y muchos más. A un año y medio de su cierre, hoy es natural la proliferación de ciertos lugares que no se sabe bien qué son. Multiespacios que venden tanto cuadernos como cuadros, librerías con sector para muestras, galerías hechas y derechas: todo vale en el universo arty actual. Si no, pasen por Formosa, Cobra, Mite, Purr y Miau Miau, algunos de los continuadores (conscientes o no) de esta tendencia.
En el año 2007, un grupo de amigos soñaba con un espacio propio en el que pudieran exhibir sus talentos. Un día, el diseñador y artista Julián Gatto caminaba por Colegiales cuando descubrió justo lo que necesitaban: un pequeño local en Delgado 1235, que, en otras épocas, supo ser una peluquería. Pronto avisó a la diseñadora y fotógrafa Ana Armendariz, a la artista Guillermina Baiguera y al periodista Juan Moralejo, quienes, junto con Juan Marín -uno de los dueños del restaurante La Prometida-, pusieron manos a la obra. Con una mínima lavada de cara, en noviembre abrieron Canasta.
Allí, Gatto y Moralejo comenzaron a montar una biblioteca y videoteca; Armendariz y Baiguera, a vender delantales hechos con telas japonesas y bolsas con frases de libros estampadas, y Marín, panes artesanales. Inauguraron con una muestra de pinturas de Vecino y luego organizaron la exposición de fotografías de Constant Anée y la de acuarelas de Lilian Van Esso. Pero gradualmente Moralejo, Armendariz y Marín fueron dejando el proyecto. Tomaron la posta el ilustrador Pablo Cabrera, el fotógrafo Guillermo Ueno y las artistas Lola Goldstein y Mercedes Villalba. El nuevo grupo empezó a dictar cursos de bordado, poesía, dibujo y fotografía. Y las exposiciones se convirtieron en materia corriente, con curadurías rotativas: pudieron verse, por ejemplo, dibujos y muñecos de Mumbreeze y pinturas de Max Cachimba.
En junio de este año, Canasta sufrió otra deserción y sólo quedaron Baiguera, Ueno y Goldstein al mando. Se encontraron ante una disyuntiva: cerrar el local o iniciar una nueva etapa. Lejos de barrer lo hecho hasta el momento, el trío de artistas conservó el espacio y su espíritu con otro nombre: Formosa. ¿Su marca registrada? La recuperación del espíritu barrial con un sinfín de actividades en la vereda: lecturas, ferias, proyecciones de films, etcétera. "Sólo eso", sostiene Ueno. "Todos estos nuevos lugares son parecidos, nadie inventó nada, en otros países también existen; debe de ser por una necesidad de contar con espacios confiables y de disfrute sin estar especulando con encontrarse a algún curador, galerista o periodista que les dispare la carrera."
Y agrega: "La idea es poder hacer las cosas que queremos sin necesidad de discutir: cada uno elige algo y lo hace; el resto acompaña aunque el gusto sea diferente; se está de acuerdo en una ética. No nos interesa que se reconozca Formosa por una estética en particular. Podemos mezclar la proyección de una película de Raymundo Gleyzer con una muestra de bordados, o una lectura de Ernst Jünger con una cena irlandesa en la vereda, todo con la misma energía, más allá de las distancias ideológicas y estéticas". El nuevo rumbo comenzó con una expo de acuarelas de María Guerrieri, a la que seguirá una de fotografías de Andrés Lehmann. A su vez, continúan dictando talleres de bordado, fotografía y realización y escritura audiovisual. Y, como siempre, siguen ofreciendo interesantes revistas como Tokonoma y Apartamento . Eclecticismo puro.
Hace varios años que los coleccionistas Christian Nunclares y David Leda se dedican a explorar librerías de segunda mano para encontrar ediciones raras o difíciles. En junio de 2008, cuando sus casas se vieron desbordadas, decidieron abrir un local para reunir todos los libros adquiridos y, de paso, hacerlos accesibles al público. Lo bautizaron Cobra, en claro homenaje a la novela de Severo Sarduy.
Ubicada en Aranguren 150, cerca del Parque Centenario y sin ningún negocio cerca, esta librería es un espacio tan chico, variopinto y de barrio como Formosa. Cuenta con material centrado en literatura, filosofía, crítica literaria, arte, fotografía, cine y teatro, que (depende el caso) se vende o alquila pagando una cuota mensual. "Además somos receptivos a las ediciones independientes en cualquier tipo de formato, ya sean fanzines , libros artesanales o fotocopias borrosas abrochadas con un ganchito", asegura Leda. "En general, las librerías tradicionales no aceptan tomar esta clase de material."
En las estanterías de Cobra pueden encontrarse las primeras ediciones de The Birds of La Plata , de William H. Hudson; o Naked Lunch , de William Burroughs. Y novedades como No One Belongs Here More Than You , de Miranda July; Tokyo: A Certain Style , de Kyoichi Tsuzuki; Rabbit and Turtle , de Yukari Miyagi; y Beautiful Losers , de Leonard Cohen.
"Hacemos otras actividades porque nos da placer compartir con los demás lo que nos gusta: películas, música, poesía, fotos, arte", aclara Leda. "También para atraer público. Al no estar en una zona de mucha circulación, la mayoría de la gente llega a Cobra porque vio anunciado algún evento." Y ya realizaron una serie de lecturas de poesía organizada por la editorial Zorra, una retrospectiva de las películas de Alejandro Jodorowsky, un ciclo de documentales sobre escritores argentinos, un concierto de Pablo Dacal... Hace poco largaron con muestras como Alps , dibujos y accesorios de Ana Laura Pérez; Los gatos del árbol , muñecos de cartón y dibujos en papel de Lala y Low; dibujos de Jorge Gumier Maier, y Linien Project , instalación y fotos de Sofía Berakha y Laura Langer.
A la hora de instalar su estudio, el diseñador Nicolás Barraza se propuso encontrar un sitio barato y céntrico, combinación difícil. Por recomendación de un amigo, fue a conocer la galería comercial casi vacía que queda en la avenida Santa Fe 2729 y quedó enamorado del local del primer piso que da a la calle. Estuvo casi un mes buscando a los dueños hasta que dio con ellos. Y en mayo de 2007, una vez que había remodelado todo, abrió Rostbif.
Al año siguiente, convocó a la escritora y fotógrafa Marina Alessio con el objetivo de instalar juntos una galería de arte in situ . Le pusieron Mite, que en inglés significa "un poco" o "diminuto". Además hace alusión al barrio Mitte de Berlín, plagado de galerías comerciales trash que albergan las mejores librerías, espacios de arte, estudios de diseño, tiendas y bares más bonitos de la ciudad. Hicieron una lista de todos sus artistas favoritos, tanto amigos como desconocidos, los contactaron y en poco tiempo conformaron una vasta programación de exhibiciones. Inauguraron en julio con La duchia del amor , instalación de Lino Divas, y siguieron con Mi corazón, tu hogar , obras de Hernán Paganini; Elementos , instalación y dibujos de Sol del Río; Martina , fotos de Geraldine Lanteri; Adelantados , fotos de Lucila Portabales; Fotografías , de Francisca Filipa; Sunday Paintings , pinturas de Máximo Pedraza, y más.
Quizá la exposición más destacada hasta el momento haya sido El concierto del año , curada por Fernanda Laguna, con obras visuales y musicales de artistas y colectivos como Adrián Villar Rojas, Cecilia Biagini, Torino, Hipnoflautas, Mugre y la dupla formada por Cecilia Szalkowicz y Rosana Schoijett, más conocidas como Polonia. "Creo que en los últimos años el arte se volvió mucho más accesible gracias a la aparición de lugares alternativos", comenta Barraza. "El hecho de que librerías, negocios de ropa y bares hayan cedido sus espacios a artistas para mostrar sus cosas es uno de los factores que pudo haber influido. El arte dejó de ser para un público exclusivo y ahora muchos quieren tener obra en sus casas."
Pronto, Alessio tuvo otra buena idea. Estaba con su novio paseando por la calle y comenzaron a hacerse preguntas a modo de juego: "Si tuvieras que elegir entre ferretería o pet shop , pizzería o Todo Moda, disquería especializada o librería de arte, ¿qué harías?". Librería de arte fue la respuesta más fervorosa. De repente, se acordó de que al lado de Mite había un local vacío en alquiler, en el que, en noviembre de 2008, abrió Purr (así se llama un tema de Sonic Youth).
Dice Alessio: "Nos concentramos especialmente en la selección del material. Pasamos horas frente a la compu investigando por Internet qué es lo nuevo y bueno. Y nos destacamos por tener los precios más bajos. La gente está acostumbrada a pensar que comprar libros de arte es un lujo. ¡En Purr no lo es!" En las bibliotecas de este acogedor espacio pueden hallarse fácilmente libros de Takashi Homma, Jason Rhoades, Dan Colen y Dash Snow, Terry Richardson y Ari Marcopoulos; ejemplares de la revista Butt ; fanzines de todo el mundo y publicaciones de editoriales independientes como Nieves, Hassla o Seems. Resaltan especialmente: Märchenstüberl , de Juergen Teller; Cui Cui , de Rinko Kawauchi; y Not in Fashion , de Mark Borthwick.
También organizan presentaciones, entre ellas la del libro Actividad de uso , sobre la obra de Luciana Lamothe. En sus paredes, como una suerte de extensión de Mite, ya expusieron dibujos Cristo Stefanoff, Nicolás Sarmiento, Lucila Rastellini y Anabella Papa, entre otros. Y de vez en cuando, también comparten encuentros como Ronron: DJ, tragos, lecturas, ferias de ropa y descuentos para pasar un sábado por la tarde. Hace unos días montaron una gran muestra-feria colectiva que se llamó Shopping , donde 50 artistas expusieron obras de no más de 15 x 15 cm que se vendieron durante una semana a $250.
Hace un tiempo que Mariano López -licenciado en Historia y magíster en Estudios Latinoamericanos- venía con ganas de instalar un espacio de arte basado en la colaboración. En diciembre del año pasado, con la ayuda de la fotógrafa Cecilia Glik y la estilista Clarisa Furtado, abrió Miau Miau en un departamento luminoso y de amplios ventanales situado en Bulnes 2705.
"Atesoro en la memoria y en el corazón el primer día que entré en Belleza y Felicidad como un momento de revelación", cuenta. "Siempre pensé en crear una atmósfera que funcionara para otros como catalizador, como ese lugar lo fue para mí. Obviamente, los sitios son bien distintos, pero noto que los concurrentes más jóvenes vienen a pasar tiempo en Miau Miau porque hay algo que los seduce y los anima a pensar proyectos." La galería, cuyo nombre representa el maullido del gato pero a la vez alude a otras cosas que suenan parecidas, como la boîte Mau Mau o la marca de ropa Miu Miu-, se caracteriza por ser un lugar desacralizado, por recibir a personas ligadas o no al mundo del arte que algo tienen para decir o hacer. De todos modos, aclara López: "Elegimos a los artistas por lo que creemos que van a generar en el espacio: cómo lo van a modificar, qué gente van a traer, qué tipo de clima van a crear. No pensamos tanto en la obra en sí, como algo aislado, sino en todo lo que la rodea. En general, siguiendo esta especie de lógica energética llamamos a quienes nos interesan".
La primera muestra fue Fiebre , con fotos de Glik y dibujos de Matías Carbone. Y después llegaron Calypso , con obras de Vicente Grondona, Diego Gravinese y Luna Paiva, entre otros; Art Lovers , instalación de Francisca Filipa y Carolina Orrico; Bolita , el regreso tan esperado de Sergio De Loof; El mensaje de las formas , de Fernanda Laguna, y Kinder , de Dolores Furtado. Lo más reciente fue una selección de cadáveres exquisitos producidos por artistas jóvenes contemporáneos en sesiones dirigidas por Nicolás Domínguez Nacif.
En Miau Miau, cada vernissage es una fiesta en donde tocan los mejores DJ y desfilan los personajes más fashion de Buenos Aires. No es casual entonces que sus creadores busquen deliberadamente trabajar con gente del ámbito de la moda, como fotógrafos, ilustradores o estilistas. Así lo justifica López: "Primero, porque en sus colaboraciones para revistas digitales y de papel muchas veces hacen un trabajo que puede aspirar a considerarse artístico. Segundo, porque la moda es, desde hace por lo menos dos décadas, objeto de reflexión e inspiración para artistas muy interesantes. Tercero, porque nos parece que para mucha gente hoy la moda es un significante más fuerte que el del arte, capaz de atraer el interés de un nuevo público". Y concluye: "En general se asocia el arte a precios exorbitantes y un consumo suntuario. Pero las cosas ya no funcionan así. Una campera de cuero es mucho más cara que una linda ilustración o una acuarela. Hay un problema conceptual y de percepción que desde la galería buscamos atacar con paciencia de hormiga".
© LA NACION
Formosa
Delgado 1235
Lunes, jueves y viernes,de 16 a 21
http://www.flickr.com/photos/salaformosa
Cobra
Aranguren 150
Miércoles a domingos,de 15 a 19
www.cobralibros.com.ar/
www.flickr.com/photos/cobralibros/
www.flickr.com/cobra_libros
Mite
Av. Santa Fe 2729, 1º piso
Lunes a viernes, de 15 a 20 Sábados, consultar
www.mitegaleria.com.ar
Purr
Av. Santa Fe 2729, 1º piso
Martes a viernes, de 12 a 2, y sábados, de 14 a 20
www.purrlibros.com
Miau Miau
Bulnes 2705
Lunes a viernes, de 16 a 20
www.miaumiauestudio.com


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